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viernes, 29 de septiembre de 2017

Los equidistantes son ellos.

Ahora resulta que quienes no estamos de acuerdo con las intransigencias de unos y otros somos equidistantes. Se equivocan los equidistantes son ellos porque están utilizando la lógica del "estas conmigo o estas contra mí".

Ellos son los equidistantes porque están a ambos extremos del raciocinio, el dialogo y el acuerdo político. Es mentira que no tomemos partido. El problema es que independentistas y los nacionalistas del PP y C's junto con el gobierno central no quieran mas que imponer su solución al problema de Cataluña. Los unos solo quieren hablar de referéndum, pero de este referéndum y los otros solo hablan de aplicar la ley. Y una gran mayoría queremos hablar de dialogo, acuerdo y de soluciones políticas. 

Son equidistantes del raciocinio cuando unos hablan solo de aplicar la ley y hacer ilegal y delictivo todo lo que no esté encorsetado en la vigente legalidad y los otros hablan de la legalidad internacional, como si Cataluña fuese el Sahara Occidental, y la legalidad del Parlamento de Cataluña. Y ambos se equivocan porque las leyes no son estáticas, sino que se adaptan a las situaciones sociales y políticas del momento. Y si no ¿porque recientemente se ha modificado la Constitución Española (art. 135) para cumplir los deseos de la UE? ¿Porque se modifican leyes como el Estatuto de los trabajadores, Seguridad nacional y un largo etc. para que el PP pudieran imponer a  los trabajadores su salida a la crisis económica? Y el gobierno y Parlamento catalán se atribuye una legitimidad que no tienen. Amparados en esa mayoría que conforma Junts Pel Si y la CUP consideran que están obligados, por las urnas, a llevar a Cataluña a la independencia de España. Olvidan que solo representan al 48% de la ciudadania catalana y deberían tener en cuenta que si para modificar el estatuto de autonomía es necesario una mayoría cualificada del Parlamento, para algo de mayor transcendencia como es la independencia de Cataluña, se debería contar como mínimo con igual apoyo.

Son equidistantes del dialogo porque a ninguna de las partes les interesa más que imponer a la otra sus planteamientos. El gobierno español ante cualquier iniciativa del gobierno catalán la respuesta es siempre aplicar la ley y llevar a los tribunales los acuerdos que provienen del Parlament o el gobierno  catalán. Pero es que la coalición independentista tiene la misma falta de dialogo que el PP y el gobierno español. Para conseguir sus objetivos han sido capaces de, con nocturnidad y alevosía, modificar el propio reglamento del Parlament para no tener que dialogar con la oposición e imponer su criterios en el camino hacia la independencia. 

Y son equidistantes del acuerdo político, porque unos y otros no se han apeado de sus posiciones y objetivos desde que se inició el conflicto catalán. Por un lado el objetivo de la independencia y por otro el objetivo de la indisoluble unidad del estado español y el cumplimiento de la legalidad vigente como si fuera un dogma de fe. Se olvidan que entre la independencia y la indisoluble unidad del estado español caben otras posibilidad, como reformar la Constitución Española para caminar hacia un Estado Federal. Unos y otros en lugar de propiciar acuerdos lo que han propiciado es el frentismo y la división en la sociedad catalana. Unos se olvidan que un problema político se resuelve con medidas políticas y no dejando la solución del problema en manos de la justicia y la policía. Y otros olvidan que con mentiras no es legítimo defender la legitimidad de sus opciones políticas. El "España nos roba" como argumento falaz, entre otros muchos mas, se cae por su propio peso, porque quien ha estado robando desde la transición democrática a los catalanes han sido precisamente los dirigentes catalanes, los Pujol, los Mas y parece ser que también los Puigdemont. 

Evidentemente no soy independentista pero tampoco soy equidistante. Y tomo partido en este problema. Soy partidario del derecho a decidir y también partidario de modificar leyes y Constitución para encontrar un nuevo encaje político donde todos los que vivimos en este país nos encontramos a gusto. Y soy partidario de que los problemas políticas los solucione la política y no los jueces ni la policía. Porque en España tenemos un grave problema de convivencia que se ha generado de manera artificial, principalmente, por el Partido Popular desde que llevaron el estatuto catalán, aprobado por el Parlament y el Parlamento español y refrendado por la mayoría de los catalanes, al Tribunal Constitucional. Desde entonces el PP se ha convertido en un vivero de independentistas. Pero también tienen responsabilidad los independentistas por negarse a cualquier otra posibilidad que no fuera el referéndum de autodeterminación y la independencia de Cataluña. 

Solo espero que el próximo domingo el dialogo que ha faltado hasta ahora se convierta en una apremiante necesidad y que nadie extrapole los resultados de esa jornada como una fuga hacia delante de sus planteamientos políticos. Sea seguir erre que erre con la aplicación de la legalidad o sea la declaración unilateral de independencia. A partir del día 2 de octubre debería imponerse el raciocinio, el dialogo y el acuerdo para solucionar el conflicto político de Cataluña con el estado español.

Salud, República y Socialismo.

domingo, 10 de enero de 2016

El pacto de las humillaciones

Al final parió la burra. Hubo acuerdo de investidura entre Juns pel Si y la CUP. Salvan el proceso soberanista mediante un pacto de humillaciones , donde los unos humillan a los otros y los otros humillan a los unos.

Aunque al final a los otros, la CUP, solo les ha faltado poner la cama. Lo que ha quedado evidente es que mediante este pacto de investidura todo vale para conseguir un objetivo partidario, que no de la ciudadanía. Al final todos salen humillados, los unos y los otros. Porque el no acuerdo significaba la nueva convocatoria de las elecciones y eso parece que todos lo temían como a un nublao. Eran consciente que una nueva convocatoria de elecciones sería la puntilla al proceso soberanista porque ya, posiblemente, no tendrían ni la excusa de la mayoría parlamentaria.

La CUP se ha pasado estos tres meses humillando a Artur Mas y a Juns pel Si con el no a la investidura a Mas. Porque para tratar de convencer a la CUP, Artur Mas y Juns pel Si han ido cediendo a la CUP cuanto le han ido pidiendo excepto la cabeza de Mas. Cuando parecía que los antisistema estaban dispuesto a ceder, después de su asamblea, de nuevo su Consejo Político les dice que nones, que quieren la cabeza de Mas. Eso o nuevas elecciones. Y entran en pánico. Todos. Antes que poner en peligro el proceso soberanista rueda la cabeza de Mas. Pero a cambio de tomarse la revancha.

Porque eso es el contenido del acuerdo entre Juns pel Si y la CUP. Los primeros se toman la revancha de las humillaciones sufridas, sometiendo a la CUP a un acuerdo con unas condiciones que superan con creces las humillaciones llevadas a cabo con Artur Mas y Juns pel Si. Todo por la patria. El acuerdo ata de pies y manos a la CUP y a partir de ahora serán rehenes y manporreros del proceso soberanista.

Yo si fuera militante de la CUP estaría avergonzado de mis dirigentes. Unos dirigentes que han puesto de rodillas a la CUP frente a Juns pel Si. Porque, ¿que es si no que dos diputados se pasen a "la dinámica del grupo parlamentario de Junts pel Sí, de manera estable"? ¿que significa que dos diputados de la CUP votarán siempre lo que decida Juns pel Si y el resto se abstendrá? ¿que significa que la CUP tendrá que depurar su grupo parlamentario para garantizar los compromisos adquiridos? Y ¿Que significa, si no, que "Hay que reconocer errores en la beligerancia expresada hacia Junts pel Sí"?

Perder la dignidad de las organizaciones y sus militantes para no poner en peligro el proceso soberanista debería hacer sonrojar a los dirigentes que han aceptado ese acuerdo humillante. Sobre todo porque con él se olvidan de un tema tan importante como el de la corrupción. Del que Convergencia está hasta las trancas. Por cierto el investido nuevo Presidente de Cataluña no ha dedicado una sola palabra a ese tema. Parece que poco importa que la futura República catalana nazca manchada hasta los ojos de corrupción.

Además, mucho me temo, que este proceso no llegará muy lejos, pero de momento esta sirviendo para dar alas al Partido Popular y a Rajoy en su camino hacía la Moncloa. De paso servirá también para meter presión al PSOE y Pedro Sánchez y que con la excusa de la unidad patria se facilite el gobierno de "los ganadores". 

Cuando se darán cuenta, PP y PSOE, que la única manera de desbloquear este despropósito es mediante una consulta pactada. Y posiblemente la más segura para mantener la "unidad patria".

Salud, República y Socialismo.

domingo, 3 de enero de 2016

Lo ético era decir no a Mas

La CUP ya ha deshojado la margarita catalana, ha dicho no a la investidura de Mas. Pero este proceso de decisión ha estado viciado desde el principio, nunca tuve que ser necesario realizarlo, por ética.

Las promesas electorales son para cumplirlas, no para incumplirlas en cuanto se ocupa el escaño. Eso está bien para Rajoy y para el PP, no para quienes quienes se jactan de ser unos demócratas. La CUP y su candidato, Antonio Baños, se pasaron toda la campaña prometiendo que jamás apoyarían la investidura de Artur Mas, por su responsabilidad en los recortes económicos y sociales en Cataluña y por ser complice de la corrupción de la trama corrupta de los Puyol. En segundo lugar se desgañitaron diciendo que no apoyarían un proceso independentista que no estuviera respaldado por más del 50% de los votos de las elecciones catalanas.

La CUP incumplió la segunda promesa en cuanto ocuparon los escaños del Parlamento catalán, pues se pusieron a apoyar de inmediato el proceso independentista propuesto por Juns pel Si.  Con respecto a la primera, no había nada que discutir mientras Mas fuera el candidato de Juns pel Si, si no querían incumplir lo prometido. Por tanto todo el proceso de debate sobre si apoyar o no la última propuesta de Juns pel Si, que incluía la investidura de Mas, estaba fuera de lugar. La coherencia política no solo hay que exigírsela al contrario, si no, que hay que ser coherente con lo que se predica.


No menos incoherentes son los que ahora critican a la CUP por la decisión tomada, como la Asamblea Nacional de Cataluña. En palabras de su presidente, Jordi Sánchez, se sienten engañados por la CUP. O la presidenta del Parlamento catalán,  Carme Forcadell, quien afirma que "me equivoqué y mucho", en referencia a la CUP. Quien se habría equivocado sería la CUP en el caso de que hubiera decidido romper una promesa electoral y avalar la investidura de Mas. La coherencia y la ética política deben estar por encima de los intereses partidistas.

La CUP ha quedado seriamente tocada con este innecesario proceso. Con la sombra de manipulación de la asamblea del pasado domingo y con la fractura producida con la decisión de hoy. Una decisión que, aunque acertada, les rompe por la mitad. Su portavoz, Antonio Baños, ni siquiera ha aparecido para dar cuentas de la decisión del Consejo Político. Ya se está especulando sobre su posible dimisión. Y la posibilidad de unas nuevas elecciones no les deja bien colocados, porque buena parte de sus electores independentistas dudarán si volver a votarles ante el freno que supone, al proceso soberanista, el no apoyar la investidura de Mas.

Lo que ha quedado claro es que ahora la pelota del proceso soberanista está en el tejado de Juns pel Si. Ellos tienen que decidir si mantener al responsable de los recortes económicos y sociales en Cataluña y connivente con la corrupción del clan Puyol, lo que llevaría a una nuevas elecciones autonómicas o aceptar la humillación de cambiarle para seguir adelante con el proceso soberanista. La primera opción, a mi entender, supondría el principio del fin del proceso soberanista. El resultado de las pasadas elecciones generales en Cataluña así lo evidencian. La marca blanca de Convergencia se hunde y el conjunto de los partidos independentistas sufre una gran retroceso ante la irrupción de "En Comú Podem". Aunque tampoco es evidente una mayoría clara y homogénea en el sentido contrario, lo que mantendría la incertidumbre de la gobernabilidad de Cataluña. Esta situación pone más en valor la necesidad de un referendum en Cataluña sobre la cuestión soberanista.

Habrá que ver como transcurren los acontecimientos la próxima semana para terminar de deshojar la margarita catalana y si se frena o no el proceso soberanista catalán con unas nuevas elecciones en Cataluña, que con toda seguridad tendrán una incidencia en lo que pueda pasar en la constitución del futuro gobierno del estado español.

Lo que si ha quedado claro, al margen de la decisión tomada, es un proceso ejemplar en el debate de la CUP sobre este tema. Por hartarse de participar y debatir no se les puede criticar.

Salud, República y Socialismo.

lunes, 28 de diciembre de 2015

El esperpento catalán

La política en Cataluña ha dejado de ser una tragedia para convertirse en un esperpento. La asamblea de la CUP como la actitud de Juns pel Si lo confirman.

En primer lugar la asamblea de ayer de la CUP ha demostrado ser un ejemplo de democracia, aunque en algunos momentos haya rozado la democratitis. Es loable que se convoque en asamblea a más de 3.000 afiliados para debatir y votar la posición ante la investidura de Artur Mas. Aunque yo me pregunto si no se ha coartado el derecho de quienes no pudieron desplazarse a Sabadell para participar en la misma.  

Dicho esto, la propia asamblea tiene una gran contradicción y una gran incoherencia. Porque si durante la campaña electoral los candidatos de la CUP se han desgañitado jurando que bajo ningún concepto iban a votar a favor de la investidura de Mas, por su implicación en los recortes de los servicios públicos catalanes y su connivencia con la corrupción, no se entiende, o al menos yo no lo entiendo, porque a la primera de cambio se desdicen y aceptan siquiera discutir la posibilidad de apoyar dicha investidura. Eso es ni mas ni menos que traicionar la voluntad de sus electores. Porque ellos votaron confiando en que la CUP no iba a apoyar bajo ningún concepto la investidura de Artur Mas. Las promesas electorales no son argumentos que se utilizan para ganar votos, son compromisos con los votantes.

Luego está el resultado de la votación. Las casualidades ailas, pero a veces no parecen creíbles. El sistema de votación parecía encaminado a que el resultado fuera el que el nucleo de la dirección esperaba. ¿No parece más lógico haber sometido a votación las cuatro propuestas a la vez y si ninguna obtiene el apoyo de más de 50% de los votos, hacer una segunda vuelta con las propuestas más votadas? ¿Con que criterio se eligió confrontar una propuesta contra otra y no con otra diferente? Hay algunas sombras de dudas sobre el desarrollo de la asamblea. 

En el otro lado la actitud de Mas y Juns pel Si. Aquí se ha perdido todo atisbo de dignidad política. Se aferran, como a un clavo ardiendo, a que al final suene le flauta y lo que no pasó en la asamblea suceda en el consejo político de la CUP y se de la carambola que ellos esperan, la fumata blanca a Artur Mas. Arrastrarse por el fango político, cediendo lo que en el pasado fue el mayor atraco hacia las clases populares solo evidencia que para algunos políticos todo vale por el supremo objetivo de mantenerse en el poder. Luego ya se vera cuando haya que aplicar lo acordado, porque como depende del dinero que les roba España, ya se andará.

Para mi que en todo este esperpento hay una conjunción de intereses, justificar el proceso independentista con lo que hay. No vaya a ser  que el futuro próximo sea peor y ya no les quede ni la posibilidad de manipular los resultados electorales a favor de la independencia. Digo esto porque parece que a tenor de los resultados de las elecciones del 20D, el independentismo en Cataluña parece que se ha desinflado. Los resultados evidencian que los diputados independentistas suman poco mas del 30%. Seguro que algunos, de uno y otro lado, han hecho cuentas y han pensado que más vale pájaro en mano que cientos volando.  Porque una nueva convocatoria de elecciones en Cataluña, me temo, que no serviría para repetir los resultados del 27S. Algunos creo que empiezan a temerlas más que a un nublao.

Salud, República y Socialismo.

jueves, 1 de octubre de 2015

Sr. Junqueras no insulte nuestra inteligencia

Yo respeto absolutamente a los independentistas aunque no comparta sus posiciones. Pero lo que no soporto es que me quieran hacer comulgar con ruedas de molino y eso es lo que pretende el líder de ERC, Oriol Junqueras, cuando afirma que el SI a la independencia ha ganado por goleada en la pasadas elecciones autonómicas de Cataluña.

Afirma el Sr. Junqueras que el Si ha ganado de sobra las elecciones del pasado domingo, porque solo hay que contar como votos NO los  de aquellas formaciones que se posicionaron de manera clara contra la independencia de Cataluña. El resto de los votantes no saben, no contestan.  El adopta las normas para que el resultado sea el que él prefiere. No solo se hace trampas en el solitario si no que además trata de idiotas a todos aquellos que no han votado a JxS o a la CUP y por añadido al resto de los españoles que tenemos un concepto distinto a él de lo que es una suma o una resta. Porque puestos a especular, ¿está seguro el Sr. Junqueras de que todos los votos hacia JxS son independentistas? Eso solo se podrá saber mediante la celebración de un plebiscito sobre la independencia catalana.

Primero se hacen trampas intentando hacer pasar una elecciones autonómicas por un plebiscito. Unas elecciones donde no todos los votos valen igual, porque no vale el mismo número de voto un diputado por Lerida que otro por Barcelona y después pretenden que asumamos que solo valen aquellos votos que a ellos les da el resultado deseado. !Toma democracia¡ Pero el problema no es que el hipotético NO haya obtenido 47% de los votos o que hubiera recibido el 53% de los sufragios. El problema es que en ambos caso hay un problema en Cataluña. Porque el que haya un 47% de catalanes que se quieren marchar del estado español y un 53% de ellos que quieren quedarse dentro de él es el verdadero problema, un problema de convivencia ciudadana.

Los independentistas tienen todo el derecho a plantear sus reivindicaciones  y a exigir la celebración de un referéndum que determine si sus aspiraciones son refrendadas por la ciudadanía catalana, pero no a manipular unos datos para intentar cambiar el sentido del voto de la sociedad catalana. El estado español después de las elecciones de 27S no puede mirar hacia otro lado como si nada hubiera ocurrido en Cataluña el pasado domingo. Cuando el 47% de la ciudadanía muestra en las urnas su deseo de salir del estado español, el gobierno central no puede volver con el manido argumento de que la legalidad impide la celebración de un referéndum de autodeterminación. La legalidad no es un algo estático, invariable. Ellos, el PP, los saben y lo practican muy a menudo modificando leyes ante situaciones cambiantes de la sociedad o en función de sus propias propuestas y/o intereses electorales. Se modificó el articulo 135 de la Constitución para satisfacer a la troyka, se modificó la ley del aborto para dar satisfacción a los sectores mas conservadores del electorado popular y se esta cambiando la ley que rije al Tribunal constitucional para poder atar corto a los secesionistas, por poner solo tres ejemplos de legalidades que se cambian. Por tanto lo único que es necesario para solucionar el problema es voluntad política.

La solución al problema catalán ha de salir del dialogo y no de la imposición de unos u otros. Ni manipulando los datos ni aferrándose a la legalidad vigente se va a dar solución a dicho problema. Ese dialogo debe llevar a la modificación legislativa que permita un nuevo encaje de Cataluña en el estado español. Para mi la solución pasa por la modificación de la Constitución transformando nuestro estado en un estado federal donde se definan claramente las competencias del estado y comunidades autónomas y se reconozcan las singularidades territoriales. Caminar hacia un estado federal donde la solidaridad sea la norma básica del mismo. Para ello Mas y Rajoy deben desaparecer de la escena política y el PP no puede jugar un papel hegemónico en este proceso. Ello puede ser solucionado en las próximas elecciones generales. De la actitud de toda la ciudadanía en esas elecciones depende la solución a este problema.

Salud, República y Socialismo.

lunes, 28 de septiembre de 2015

¿Pero que es lo que celebra Junts pel Sí?

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Yo no entiendo la euforia de Más,  Junquera y Romeva celebrando algo que no es un triunfo si no una derrota. Porque eso es lo que les ha pasado a Junts pel Sí, sólo hay que que leer con objetividad los datos de los resultados  de las elecciones catalanas de hacer hoy.
Junts pel Sí no ha cumplido ninguno de sus objetivos. Han perdido 9 diputados, han perdido la mayoría absoluta que disfrutaban antes, y el independentismo ha perdido por 150.000 votos (250.000 si se  contabilizan los de Unió). Y si se cumplen las promesas  de la CUP  ni Más podrá ser investido presidente ni se podrá realizar la declaración unilateral de independencia. Pero ellos celebran su derrota como si fuera una victoria. De nuevo se pretende  manipular a la ciudadanía y se les pretende llevar a un callejón sin salida, la independencia.  Cuando si algo se ha evidenciado en estas elecciones es que el independentismo no tiene mayoría absoluta.
En estas elecciones los únicos que tienen algo que celebrar son Ciudadanos que casi ha triplicado su representación y la CUP que ha más que triplicado su representación,  pasando de 3 a 10 diputados.  Los demás lo mejor que pueden hacer es irse al rincón de pensar y reflexionar sobre sus fracasos.
Después de los resultados de estas elecciones, sería un error, por parte de Junts  pel Sí,  seguir insistiendo en la vía que han rechazado los catalanes.  Plantearon esas elecciones como un plebiscito y lo han perdido,  le democrático ahora sería olvidarse del plebiscito, intentar gobernar Cataluña y tratar, después de las elecciones generales, de negociar un nuevo encaje de Cataluña en el estado español. Todo lo demás será engañarse a si mismo y a la voluntad democrática de los catalanes. El problema es que plantearon estas elecciones sin tener un plan B. Ahora tienen la dificultad de llevar a  cabo un programa de gobierno coherente, porque entre  CDC y ERC  hay serias diferencias programáticas, solo les une sus ansiosos deseos de independencia.
Esperemos que mañana cuando las frías cifras de los resultados electorales les hagan ver la cruda realidad, reflexionen y entiendan que sus deseos  no tienen nada que ver con la realidad catalana.
Salud, República y Socialismo

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