jueves, 30 de abril de 2009

Un primero de mayo diferente

Después de algunos años de celebración del 1º de mayo más con carácter festivo que reivindicativo, la crisis económica ha convertido este 1º de mayo en un día eminentemente reivindicativo.

Este 1º de mayo nos devuelve a los orígenes reivindicativos y de homenaje que dieron sentido a su instauración: la solidaridad con los Mártires de Chicago, sindicalistas anarquistas, que fueron ejecutados en Estados Unidos por su participación en las jornadas de lucha por la consecución de la jornada laboral de ocho horas que tuvieron su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket en Chicago.


Hoy no tenemos que reivindicar la jornada laboral de 8 horas, pero si un nuevo orden mundial que sitúe a las personas en primer término. La crisis económica cuyo origen esta en la avaricia de unos empresarios desaprensivos y en un modelo financiero desregulado y sin control político está llevando a la miseria a millones de trabajadores que son los que en definitiva están pagando las consecuencias de la crisis económica. En España la situación económica se ha agravado gravemente como consecuencia de un sistema productivo que estaba soportado en gran medida en la especulación inmobiliaria.

La salida a esta crisis tiene que venir por un cambio profundo del sistema financiero y productivo. Un cambio que signifique un nuevo modelo de gobierno del mundo financiero, y generando una regulación que restablezca la primacía de la política sobre las finanzas, del trabajo frente al capital especulativo, y donde se fijen las condiciones de un nuevo modelo de reparto y distribución de la riqueza.

Y hay que forzar una salida a la crisis donde no sean los trabajadores los que tengan que soportar el esfuerzo de su solución. Esta crisis económica no esta causada por un fallo del modelo de relaciones laborales, por lo que no es exigible mayores sacrificios a quienes no han sido los responsables de la misma. Las causas de esta crisis están en el modelo financiero y productivo y por tanto son estos modelos los que hay que reformar y no el modelo de legislación laboral.

Nadie nos va a regalar nada, somos los trabajadores los que tendremos que luchar para conseguir de gobiernos y empresarios una salida justa a la actual crisis. Hay que obligar a que la frase tan repetida de Zapatero: “La salida será social y sino no habrá salida”, pase de las palabras a los hechos Un millón de familias en las que todos sus miembros están en paro y los cientos de miles de parados que ya no cobran ninguna prestación no pueden esperar más tiempo. El tiempo de las palabras se ha acabado, si los más desprotegidos no encuentran ya una respuesta a sus demandas, la conflictividad social será inevitable.

Por eso este 1º de mayo no puede ser festivo, se tiene que transformar en una jornada de lucha y movilización social y los sindicatos tienen que ponerse al frente de la movilización o será la misma ciudadanía quien hará su propio proceso reivindicativo y movilizador.


Salud, Republica y Socialismo.

martes, 28 de abril de 2009

Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo

Hoy 28 de abril es el Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Un día que no debe ser un día festivo si no reivindicativo, un día para luchar contra esa lacra social que son los accidentes de trabajo.


Esta lacra se llevo durante 2008, a 831 trabajadores, casi tres muertos por día; así como miles de heridos muchos de ellos mutilados de por vida. Pero esto no parece preocupar a demasiada gente y sobre todo a los que más deberían estar interesados acabar con esta lacra social, la patronal, las administraciones públicas y por último los sindicatos, aunque también en este eslabón tienen alguna responsabilidad los que sufren las consecuencias: los trabajadores que conscientemente incumplen las normas de seguridad y salud laboral



La patronal de este país solo sabe pensar en términos de costes, para ella la rentabilidad social no significa absolutamente nada y por tanto valora la seguridad de los trabajadores solo en términos de costes económicos. Estamos a la cola de la Unión Europea en cuanto a inversión en formación y este es un elemento fundamental de cara a reducir la siniestralidad laboral. Un trabajador formado conoce los riesgos a los que se enfrenta y puede reducir la posibilidad de accidente laboral y si a esto unimos la precariedad laboral y los bajos salarios que obligan a miles de trabajadores a realizar agotadoras jornadas de trabajo, la combinación da lugar a un coctel peligroso para la seguridad y salud de los trabajadores.


La patronal considera que la salud laboral ya no es cosa de todos, ni constituye una prioridad social y política. La ven como una imposición de otro tiempo, que no pudieron evitar, y que ahora en época de crisis económica tienen la oportunidad de eliminar. No hablan de enfermedades, sino de absentismo y fraude; no hablan de prevención de riesgos, sino de costes económicos; las leyes y normativas son limitaciones que comprometen la competitividad y las cotizaciones sociales, impuestos onerosos que les dificulta la supervivencia. Esa es su concepción de la salud y la seguridad en el trabajo.


Y por su parte las administraciones públicas, tanto la central como las autonómicas, no se enfrentan con la agresividad necesaria a esta lacra, la legislación no protege con las suficientes garantías la seguridad y salud de los trabajadores y las inspecciones de trabajo carecen de los medios necesarios para garantizar el cumplimiento de la normativa en materia de seguridad y salud. Parece que los muertos en accidente laboral no venden ni se tiene la conciencia social para que se les dignifique al igual que otros muertos “servidores de la patria”.


Y la otra pata de la seguridad laboral, los sindicatos, es posible que no hagan todo lo suficiente para erradicar esta lacra, porque ese debería ser el principal de sus objetivos; pero también es cierto que la legislación no les otorga un papel determinante en la defensa de la seguridad y salud laboral, pues en muchos casos son meros observadores de la siniestralidad laboral. Por poner un solo ejemplo en la actualidad la lucha de los sindicatos es por hacer desarrollar y cumplir la Estrategia Española de Salud y Seguridad pactada por las Administraciones Públicas, patronal y sindicatos, y sobre todo se lucha por desarrollar la figura de los agentes territoriales y sectoriales de prevención, pieza clave para avanzar en el cumplimiento de la ley en las empresas que carecen de representación de los trabajadores -delegado de prevención- y que son las que más necesitan de la tutela externa.


Este panorama hace que la seguridad y salud de los trabajadores españoles sea, hoy todavía, una asignatura pendiente de la democracia, por eso este 28 de abril “Día Internacional de la Seguridad y Salud en el Trabajo” no puede quedar solamente en una fecha conmemorativa si no en un día de lucha para erradicar esa lacra social y en ella los trabajadores somos los que más tenemos que empujar porque nos va en ellos nuestra salud e incluso nuestra vida.



Salud, República y Socialismo.

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