jueves, 2 de abril de 2009

No es igual

No es igual un Ministro de Justicia que un Consejero de Justicia ni tampoco un Juez de Instrucción de la Audiencia Nacional es igual a un Presidente de un Tribunal Superior de Justicia, pero la consecuencia de sus actos debe ser la misma. ¡O no!


Para el Partido Popular parece que no. La reunión secreta entre Granados, Consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, y Francisco Javier Vieira, Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid, en la que hablaron, según palabras de Vieira, del caso Gürtel en que están supuestamente implicados diputados autonómicos de P.P. no es lo mismo que la que supuestamente mantuvieron Garzón y Bermejo; y llevan razón no es igual, es peor.


Y es peor porque la reunión que nos ocupa fue secreta mientras que Garzón y Bermejo no se escondieron y es peor porque no se ha demostrado que Bermejo y Garzón hablaran del caso Gürtel, pero lo que si está demostrado, porque lo ha dicho uno de los interesados, es que Granados y Vieira si que hablaron del caso Gürtel. Pero esto según el P.P. no es problema, está dentro de las relaciones normales entre un Consejero de Justicia y un Presidente del Tribunal Superior de Justicia que va a juzgar el caso.


Que pronto se han olvidado de las barbaridades que en su día dijeron de la reunión entre Garzón y Bermejo, como por ejemplo Mariano Rajoy: “La cacería es un acto obsceno y una muestra de degeneración democrática” o Esperanza Aguirre: “Es de un compadreo absolutamente intolerable, un escándalo sin precedentes” o Federico Trillo: “Garzón está quebrantando el principio de independencia”.


Que desfachatez tienen estos del P.P., que desmemoriados y que vergonzante manera de usar dos varas de medir. Si forzaron la dimisión de Bermejo lo honesto, aunque es mucho suponer, sería que Granados hubiera presentado ya su dimisión. Pero no. la hipocresía con la que practican la política les debe de llevar a entender que las lecciones de moralidad la tienen que dar los otros, que ellos ya tienen bastante con caldear el ambiente.


En política hay que ser sobre todo honestos y entender que lo mismo que se le exige al contrario es lo uno está obligado a hacer en una situación parecida. Pero parece que no que la palabrea honestidad se ha borrado del diccionario político del P.P. y en su lugar han escrito, con letras muy grandes, la palabra HIPOCRESIA. No hay nada más que ver u oír a Federico Trillo para ser conscientes de ello.



Salud, República y Socialismo.

miércoles, 1 de abril de 2009

70 años sin República

Para algunos hoy fue el día de la victoria, el día del fin de la guerra, de su cruzada contra la legalidad republicana; para otros fue el fin de un proyecto político emancipador que comenzó el 14 de abril de 1931.

Hace 70 años los logros conseguidos durante la II República española fueron borrados de un plumazo. El impulso a la enseñanza, el estado laico, los derechos emancipadores de la mujer, la incipiente reforma agraria, todos los avances sociales y políticos fueron aplastados por la barbarie fascista. La mujer queda recluida en el ámbito del hogar. “La tendencia del Nuevo Estado es que la mujer dedique su atención al hogar y se separe de los puestos de trabajo”, ya se establecía el BOE de 1938. Los docentes librepensadores fueron depurados y separados de la escuela, así como cientos de miles de profesionales sospechosos de apoyo a la República que corrieron igual suerte.

Aunque lo peor no empezó ese 1 de abril de hace 70 años, sino que desde el inicio del golpe militar la represión se cebó entre todos los defensores de la legalidad republicana. La cárcel y el pelotón de fusilamiento fue la respuesta del fascismo en las zonas conquistadas. La guerra acabó y comenzó la larga noche del fascismo con la secuela de terror organizado para exterminar todo lo que simpatizara con los ideales de la libertad y la democracia. Y mientras ellos dignificaron a sus muertos, los exhumaron, los rezaron, los condecoraron, resarcieron a sus huérfanos y viudas; los defensores de la legalidad republicana se pudrían en las cárceles y eran fusilados en las tapias de los cementerios o sus cadáveres permanecían y permanecen en las cunetas y en las tapias de los cementerios. Y pensar que esta realidad pudiera haber sido muy diferente si los llamados países democráticos de entonces no hubieran adoptado la falsa política de no ingerencia en el conflicto, mientras permitían que el fascismo y el nazismo europeo ayudaban sin pudor a los golpistas.

Pero la guerra no ha acabado, porque una guerra civil no acaba mientras a una de las partes no se le devuelve la dignidad robada. Y no se trata, como se ha repetido hasta la saciedad, de remover rencillas si no de devolver la dignidad a los represaliados por defender la legalidad republicana. 70 años son muchos años, no se puede esperar más porque si no es posible que no quede a quien devolver la dignidad. La ley de Memoria Histórica está demostrando su ineficacia, sin financiación para las exhumaciones, sin eliminación de los juicios sumarísimos que condenaron injustamente a cientos de miles de demócratas y con las travas impuestas a las iniciativas del juez Garzón (meses después de remitir la diligencias de las exhumaciones a los juzgados provinciales, ninguno de ellos ha contestado todavía), el desarrollo de la ley no puede ser más negativo. Las buenas palabras del PSOE rebotan frente al muro de la falta de medios, el rechazo del P.P. y una ley que se queda a medio camino de los objetivos necesarios.

En definitiva otro aniversario que evidencia de nuevo la doble vara de medir de una derecha anclada en el pasado y una “izquierda” que parece querer olvidar su pasado


Salud, República y Socialismo.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails