lunes, 24 de agosto de 2009

“Se que un día me matarán”

En alguna ocasión he expresado mi opinión de que la única justificación de la permanencia de las tropas internacionales en Afganistán es por la defensa de los derechos humanos de la mujeres afganas.

malalai_joya Cada día soy más exceptivo y sobre todo después de leer la historia de Malalai Joya, una de las 64 mujeres del parlamento afgano. Malalai es hija de la invasión soviética de Afganistán, nació cuatro días después de la entrada de las tropas soviéticas. En la elecciones parlamentarias de 2005 fue una de pocas mujeres elegidas diputadas y de nuevo su vida comenzó a ser un infierno. Antes ya lo había sido durante el periodo de la dominación de los talibanes en Afganistán. Desde entones no ha cesado de denunciar las actividades de los señores de la guerra a los que califica como los nuevos talibanes. A los que acusó de estar detrás del narcotráfico y de la violación sistemática de los derechos de las mujeres.

Su actitud le valió la expulsión de la Loya Jirga (Gran Asamblea) en 2003, por expresiones como "La mayoría de nuestros políticos y parlamentarios son unos narcotraficantes y criminales de guerra que deberían ser detenidos y llevados ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya" y posteriormente el 21 de mayo de 2007 fue también expulsada del parlamento afgano al afirmar que "El burro lleva cargas, la vaca da leche, este Parlamento no hace nada". Y ello a pesar de que no es posible legalmente la expulsión de ningún parlamentario/a.

Desde las elecciones, sus constantes denuncias contra la Alianza del Norte, instalada en el poder por el ejército estadounidense, le han merecido varias amenazas de muerte. "Sé que un día me matarán. Ya lo han intentado cinco veces, pero no me voy a rendir", suele afirmar. Para Malalai la situación de la mujer en Afganistán es un infierno: "Muchas optan por el suicidio para escapar de la violación legalizada en la que se han convertido muchos matrimonios. No pueden salir sin permiso de sus maridos. Tampoco educarse. Vivo en un país de misóginos que temen a la otra mitad. Dicen que somos el 25% de los diputados, pero es mentira: las mujeres apenas pueden hablar en el Parlamento, son insultadas y atacadas. A mí, por ejemplo, me intentaron violar. Las cosas no han cambiado desde que se fueron los talibanes y el país fue ocupado por tropas extranjeras".

Su opinión sobre la realidad política en su país no es menos terrorífica: "En Afganistán no hay una democracia, es una farsa. Mientras en el Parlamento haya representantes de la Alianza del Norte, aliados de Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, pero completamente antidemócratas, en Afganistán no habrá derechos para las mujeres. Son violentos y elementales, peores que los talibanes, igual de extremistas, completamente misóginos, y les da miedo el secularismo porque con él no podrían cometer crímenes contra nosotras en nombre del islam. Son ellos quienes controlan la mayor parte del país"

Esta actitud critica hacia la política y los políticos en Afganitán le ha originado llevar una vida de clandestinidad en su país, rodeada de guardaespaldas y con una situación económica precaria, dado que le ha sido retirada la asignación del parlamento. Paradójicamente el burka que oprime a las mujeres afganas le sirve para defenderse de sus enemigos, dado que salir a la calle con sus guardaespaldas es como estar señalada por un dedo y prefiere salir sola protegida por el anonimato del burka.

Como decía al principio cada día entiendo menos la connivencia de los países occidentales, con los señores de la guerra, con los políticos corruptos como Karzai, con un parlamento que margina, oprime y convierte a las mujeres casi exclusivamente en esclavas sexuales, con un país anclado  más allá de la Edad Media, que hace la vista gorda a los narcotraficantes que dominan la política del país y que recibe miles y miles de millones de euros sin condiciones y sin que nada cambie en la vida social y en los derechos humanos de las mujeres afganas. Por eso me pregunto cada día ¿Que hacen allí las tropas internacionales?

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Salud, República y Socialismo.

5 comentarios:

daalla dijo...

La historia se repite,pues los USa saben que la alianza del Norte son unos hijos de puta, pero son "sus hijos de puta", los que les hacen el trabajo sucio en la guerra contra los talibanes, el mal menor que hay que asumir en su lucha contra la alianza del mal. No importan los "daños colaterales", la democracia, los derechos de la mujer... cosas que están muy bien y hay que hacer ver que se respeta en su propio país y en los occidentales. Pero en el resto de países puede asumirse que se conculquen hasta los más elementales derechos. El fin justifica los medios.
En cuanto al resto de países con tropas allí, no hacen sino obedecer la voz de su amo. Lo de siempre, vamos.
En cuanto a Malalai Joya, conmueve hasta lo más hondo su compromiso, sus denuncias, su conciencia de que la matarán en cualquier momento y que hasta ahora vive de prestado.Si no fuera por voces como la suya no sabríamos de la misa la media.
Saludos.

Selma dijo...

Si como lo vaticina,y por desgracia se cumpliera, la muerte de esta valerosa mujer, Malalai Joya, la tendran sobre la consciencia sus asesinos y sobre todo sus complíces, quienes respaldan a esta "Alianza del norte", el Mundo Occidental..

Un beso, Antonio.

Carmen dijo...

Si he leído la denuncia de esta mujer y sobretodo me dejó impactada la serenidad con que asume que en cualquier momento será objetivo del fundamentalismo.
Entiendo que "no entiendas la connivencia de los países occidentales con los señores de la guerra"... es imposible de entender porque desde todos los puntos de vista es imposible de aceptar. Pero hay están nuestras tropas, diciendo que están encima en misión de paz.

Espero que la denuncia de Malalai Joya detenga de momento a la sinrazón islamista.

Un beso ya madrileño

SaiZa dijo...

Es tremendo que la sinrazón siga imperando a su anchas por el mundo.
Ayer tb me quedaba perpleja a escuchar la condena de una modelo musulmana que era condenada por un tribunal islámico a recibir seis latigazos por haber bebido una cerveza. Cuanta crueldad innecesaria, es incomprensible. Por ello el Valor de Malalai Joya al intentar lucha con la sinrazón, es incalculable y un ejemplo a seguir. Besos
¡Salud, Memoria y Libertad!

Antonio Rodriguez dijo...

Daalla...
Has resumido en unas pocas palabras lo que es la realidad de la política internacional sobre Afganistán. Y volvemos a lo de siempre, no se puede ayudar incodicionalmente a nadie.
Selma
Me temo que por desgracia, algún día leeremos esa noticia, y la coalición ocupadora se rasgará las vestiduras pero en el fondo le importará un bledo, porque de lo contrario estarían intentando evitar esa situación.
Carmen
La sinrazón islámica no entiende de razones por lo que dudo que cejen en su empeño. Para estos descerebrados una mujer no vale nada.
SaiZa
Lo grave de esa mujer islámica condenada a seis azotes por beber cerveza en público es que su padre diga que si ha cometido un delito público, debe ser castigada públicamente para que siva de escarmiento.
¡Animales! Con perdón para los animales.
Salud, República y Socialismo

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