lunes, 12 de junio de 2017

Hay que echarlos de las instituciones.

El Partido Popular se ha convertido en el enemigo público número 1 de la ciudadanía. Su gobierno esta totalmente desacreditado, el partido está hasta las cejas de corrupción, según jueces y fiscales son un organización criminal y nuestro crédito internacional está bajo mínimos.

Solo hay dos formas democráticas de echar a un gobierno del poder, mediante las hurnas o mediante una moción de censura. Mediante las hurnas no fue posible. Primero por no haber conseguido una mayoría progresista alternativa al Partido Popular y segundo porque el tacticismo electoral de los partidos hizo imposible una alianza que impidiera el acceso al poder al del Partido Popular.

Entonces solo queda la vida de la moción de censura. Pero me temo que tampoco esta vía va a ser posible en esta legislatura. Por la misma razón por la que el Partido Popular se hizo con el poder, por el tacticismo electoral de los partidos políticos. Es evidente que Ciudadanos no va a participar en una estrategia que tenga como objetivo echar del poder a los populares. Siempre va a tener una justificación para seguir apoyándoles. Son la muletilla del Partido Popular. Por mucho que griten que son el azote de la corrupción del PP, al final siempre terminan sosteniéndoles y apoyándoles para que gobiernen.

La moción de censura que se debate mañana en el Parlamento es absolutamente necesaria, pero está condenada al fracaso porque esta viciada desde un principio. No se puede lanzar una moción de censura y luego decir a los demás partidos que se sumen a ella. Dije lo mismo cuando PSOE y C's firmaron su pacto de investidura y luego exiguieron a Podemos que la apoyara. Así no es posible hacer política. Cuando se necesitan muchos apoyos, más que diputados/as tienen Unidos Podemos y las confluencias, hay que ser más humilde, no ir de sobrao por la política. Hay que ir sin apriorismos. Lanzar una propuesta abierta y debatirla con los grupos que pueden dar apoyo a la moción de censura y si luego no hay acuerdo, nos habremos cargado de razones para defender la bandera de la honestidad, la luchar contra la corrupción y las políticas regresivas del Partido Popular. Entonces lanzar la moción de censura cargados de razones.

No solo hay que tener razones, si no que hay que cuidar y mucho las formas en que se presentan las alternativas, cuando estas necesariamente tienen que ser multipartidistas. Porque no es de recibo que mientras se está en proceso congresual y dirigido por una gestora, se lance la propuestas de la moción de censura. Se lanza un órdago a una organización que no tienen una interlocución cualificada. ¿no se podía esperar a que hubiera una dirección democráticamente elegida? ¿Iba a cambiar mucho la situación por esperar unos meses y dejar que el PSOE se aclarase de manera tranquila? Estamos ante una especie de infantilismo político que se traduce en que yo no te apoyo porque tu no me apoyaste antes y viceversa.  

La moción de censura servirá para que Pablo Iglesias tenga su minuto de gloria y tratar de escenificar que Unidos Podemos es más contundente contra las políticas regresivas y contra la corrupción del PP que el PSOE. El PSOE querrá sacarse su "espinita" por la falta de apoyo de Podemos a la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. Y así quedaremos muy contentos porque le habremos cantado a Rajoy las verdades del barquero, pero al día siguiente de la moción de censura los mismos problemas seguirán en la calle y la corrupción seguirá infestando las instituciones públicas.

Hay que echarlos de las instituciones, estamos ante una situación de emergencia nacional.  La situación de descrédito de este gobierno es ya insuperable, su intento de manipular a su favor la judicatura,  la policía  y la prensa es vergonzante. La corrupción del PP rebosa todas las instituciones públicas donde gobiernan y sus organizaciones territoriales. No nos merecemos un gobierno de corruptos que pretende utilizar la justicia y la policía, no para luchar contra la corrupción, sino para que sirva de freno a y se tape todo lo que queda por descubrir y juzgar de la corrupción que emponzoña al Partido Popular. Pero esto no va a ser posible mientras los partido políticos continúen con el juego del tacticismo electoral y los electores sigan viendo la corrupción del PP, como ahora estos corruptos lo califican, como chismes y no cosas importantes.

Salud, República y Socialismo.

jueves, 8 de junio de 2017

El laicismo es otra cosa

A mi tampoco me gustan las medallas, sobre todo si se las imponen  a seres inanimados. El laicismo no es pasar de perfil, es un compromiso con un modelo de sociedad y por eso hay que ser coherente con lo que se pretende defender.

La coherencia implica primero, que los principios hay que aplicarlos a las duras y las maduras y segundo, que no valen dobles raseros al evaluar como se aplican nuestros principios. Por eso yo, ni comprendo, ni comparto la actitud de Kichi, alcalde de Cádiz, ni tampoco la justificación que Pablo Iglesias hace de esa actitud (Conceder una medalla a la Virgen del Rosario patrona de Cádiz). Yo comparto la opinión de Alberto Garzón sobre el tema, "No soy fan de las medallas, menos si se dan a seres inanimados".

¿Que es eso de "Yo creo que Kichi lo ha manejado de una manera muy laica en el sentido de que se trata una muestra de respeto a los sentimientos populares", con que Pablo Iglesias justificaba la actitud de Kichi. Portque ni es laica ni respetuosa con los sentimientos populares. ¿A pensado Pablo Iglesias cuanbtos gaditanos pueden estar en contra de esa concesion de medalla? Por esa regla están justificadas todas las medallas que el ministro ultracatólico Jorge Fernández Diaz ha concedido a las vírgenes de su devoción. Si partimos de que un estado laico debe estar al margen de la  influencia de cualquier religión, las instituciones públicas no deben mezclarse con las actividades religiosas.

Pero además hay que ser coherente y si criticábamos que el ultracatólico ministro del Interior concediera honores, que están destinados a personas e instituciones que se destaquen en la sociedad civil, a seres inanimados, hay que se critico también con la actitud de Kichi. Porque en el fondo es lo mismo y el que la petición vaya avalada por 6.000 firmas, no cambia nada el absurdo.

Los programas están para cumplirlos, no para ganar votos únicamente. Y del mismo modo que por muchas firmas que se recojan, desde la izquierda se va a seguir luchando contra las desigualdades. Si uno de nuestros principios es el laicismo, este hay que llevarlo a cabo con todas las consecuencias. Y eso significa que allí donde se gobierne desde el laicismo, los cargos públicos se deben de mantener al margen de las manifestaciones religiosas. El laicismo no significa ampliar los privilegios de las otras confesiones, además de la católica, sino en suprimir los de todas, en mantenerse al margen. Porque la fe es una cuestión  privada de las personas.

Estas incoherencias y ese intento de justificar las incoherencias de los nuestros es lo que provoca que la ciudadanía nos vea a la izquierda con recelo y se aleje de nosotros y de no confíe en nuestros compromisos. Luego no nos extrañemos que nos den la espalda. Porque lo incoherente es exigir a los demás lo que no somos capaces de exigirnos a nosotros mismos.


Salud República y Socialismo

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