martes, 22 de julio de 2008

Lobby ¿una perversión más de la política?

Hace unos días leí en El País un artículo sobre la actuación de los lobbys en nuestro país que me puso los pelos de punto. Primeo porque yo pensaba que en España no existían y segundo por la capacidad que tiene para influir.

En España, ni en la UE, la legislación actual no permite la exigencia de los lobbys, pero existir existen, como las meigas, y de que manera. Según el artículo desde el momento en que un ministro anuncia una reforma legislativa, se pone en marcha la maquinaria de influencia de los lobbys. Y pone varios ejemplos. El más significativo el que legisló los medicamentos genéricos. Como a la industria farmacéutica no le gustaba su redacción, porque según ellos perdían mucho dinero, no pararon hasta que consiguieron modificar la ley a sus propias necesidades. Y claro el perjudicado fue el ciudadano de a pie, el enfermo que tiene que seguir pagando medicamentos con nombre y apellidos en lugar de un genérico, porque la industria farmacéutica no gana lo suficiente.

Yo, inocente de mi, pensaba que eso de los lobbys era algo intrínseco a la peculiar forma de hacer política de los yanquis, donde cada congresista va por libre y vota muchas veces en función de las presiones o los agasajos de los lobbys. Y me resulta perverso que ha pesar de que en la UE no está legislado, existen y con una capacidad de influencia tremenda. Bien es verdad que la vida política en este país basada en los partidos políticos hace más difícil la influencia de los lobbys en los votos particulares de los parlamentarios, aunque no es menos cierto, según el citado articulo, que llegan a influir en las decisiones del partido político en el poder.

Y ante esto yo me pregunto ¿Para que sirven los programas elaborados más o menos democráticamente por los partidos y el apoyo de esos programas por parte de los electores si luego vienen los lobbys con su poder de influencia y tuercen la voluntad de los electores? Porque claro los lobbys no son ONG que trabajan altruistamente, sino empresas que tienen como fin la obtención de un beneficio, por lo que volvemos a los de siempre: pueden influir los poderosos, los que pueden invertir enormes sumas de dinero con la esperanza de un beneficio posterior.

Nosotros, o al menos yo, pensábamos que cuando un proyecto de ley se modifica en su tramitación parlamentaria lo hacia por mor de la dialéctica parlamentaria y por la capacidad de los partidos a los consensos. Pues no. Inocente de mi, parece que bajo muchos de esos acuerdos parlamentarios están demasiadas veces los lobbys y las empresa que les contratan y pagan.

Legalizar los lobbys, pienso yo, seria como dar carta de legalidad al tráfico de influencias y de ahí a la corrupción hay un paso. Desde esa perspectiva se va entendiendo mejor el pase de David Taguas, ex director de la Oficina Económica de La Moncloa, a la competencia como presidente de SEOPAN, el lobby de los constructores; y por desgracia no es el primero ni será el último.

Con la lectura de ese artículo he perdido una parte de mi fe en las instituciones políticas. Léanlo y compartan conmigo sus sensaciones, a lo mejor lloramos juntos.

Salud, República y Socialismo

6 comentarios:

Selma dijo...

Por desgracia es así Antonio, los lobbies son más poderosos que los mismos jefes de gobierno, no conocen fronteras... Pueden hacer y deshacer, siempre desde la sombra, su larga sombra... y has nombrado a uno de los más poderosos los del sector farmacéutico... Nuestro "amigo " Rumsfeld de eso sabe mucho...

Un beso Antonio.

RGAlmazán dijo...

Pues sí, amigo Antonio, hoy has sido tú el ingenuo. Los lobbys no son un propio sólo de USA y tampoco se guían sólo por el dinero. El poder es otro de los fines a conseguir.
Lo grave de estos grupos de presión es que trabajan de forma secreta, de tal forma que no es fácil ver cómo influyen, pero hacerlo lo hacen.

Salud y República

fritus dijo...

En nuestra constitución se permite, y se impulsa,... el derecho a la participación ciudadana,...y así pues , cualquiera, en teoría, puede ser oído desde las asociaciones de amas de casa, de pensionistas, de defensa de cualquier cosa, hasta la comisión ed fiestas del barrio....las asociaciones legales e inscritas tienen mil caminos legales también para hacer oír su voz e intentar no dejarse atropellar por los políticos o la administración pública...ahora bien, la situación que describe Antonio, es muy otra, y los fines que impulsan a estos grupos de presión suelen ser tan bastardamente contrarios al interés general que de ahí el secretismo ( aunque sea a voces) en su actuación....

Cuidadín con el "lobby" feroz.

un abrazo

__MARÍA__ dijo...

Y digo yo ¿para cuando un lobby de los que estamos hasta las narices de que nos tomen el pelo en política?
Porque si nos uniéramos... no quiero ni pensar lo que haríamos.

Saludos

Antonio Rodriguez dijo...

Selma y Rafa
Pues yo, inocente de mi, pensaba que en la vieja Europa esa cosas no ocurrían.
Daniel
Pero a las asociaciones la mayor parte de las veces solo les queda el recurso al pataleo. Sin embargo los otros tienen medios muy poderosos para poder cambiar la voluntad popular.
María
El lobby más poderoso que tenemos los ciudadanos es negar el apoyo en la urnas a los partidos inconsecuentes. Pero debemos ser masoquistas porque en determinadas comunidades parece que nos gusta que nos puteen una y otra vez
Salud, República y Socialismo

Euphorbia dijo...

Y lo peor de esto es que no creo que aunque gobierne la izquierda habrá presión y seguiran saliéndose con la suyo, menos que con un gobierno de derechas pero igualmente siguen ahí, los bancos por ejemplo...
Besos

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