martes, 8 de julio de 2008

Congresos y congresos

Durante este fin de la celebración de 37 congreso federal del PSOE y los congresos del P.P. catalán y balear, han llenado la agenda política. Mientras que el congreso del PSOE se ha realizado bajo el signo de unanimidad los realizados por el P.P. han evidenciado lo contrario. Por otro lado el congreso socialista ha rebajado las expectativas que se tenían puestas en sus resoluciones.

Lo malo de los congresos del P.P. no es que se hayan desarrollado bajo el signo de la división, sino bajo el del rechazo a la imposición de candidatos desde de dirección nacional. No es preocupante sino incluso bueno que en un congreso las diversas sensibilidades políticas puedan estar representadas por diversos candidatos o candidatas. Se equivoca Rajoy al querer imponer desde Madrid los candidatos que desde la periferia deben dirigir sus organizaciones regionales. Esto solo evidencia que su congreso nacional se ha cerrado en falso; y con esta actitud no hace sino incrementar el rechazo de los críticos hacia su persona. Pero allá ellos son su modo de hacer política, cuanta más bronca interna tengan mejor para la izquierda.

El congreso del PSOE, por el contrario, ha evidenciado en primer lugar la sintonía de los delegados con Zapatero, en segundo lugar el compromiso de Zapatero con la renovación generacional y la participación de la mujer en la política y por último frustración por las expectativas puestas en los cambios programáticos anunciados. Una vez más el PSOE se queda a medio camino.

Había dos temas en los que se habían puesto la esperanza en este congreso: la laicidad y el aborto. En ambos casos las propuestas aprobadas no parecen que vayan a posibilitar cambiar mucho la situación actual.

Con respecto a la laicidad el texto aprobado habla de trabajar por la "desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas [como los crucifijos y la Biblia en las tomas de posesión] en edificios públicos" pero la ponencia lo deja claro: los socialistas no pretenden actuar directamente en este campo "por imperativo legal". Se dan por satisfechos "dirigiendo y acompañando" la evolución de la sociedad española en esta materia. Por otro lado se abandona la idea de eliminar los funerales de estado bajo la excusa de que "la laicidad no tiene constituida una liturgia alternativa". Como si esto fuera un impedimento. Al igual que en otras materias cuando algo no existe se crea. El problema está en la falta de voluntad política de poner en su sitio a la jerarquía católica, en este tema o en lo relacionado con el concordato, que se niegan a denunciarlo.

Con el aborto pasa otro tanto de lo mismo. Muchas palabras pero pocas concreciones.
"Se garantizará la accesibilidad, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos fundamentales de las mujeres y de los profesionales que las atiendan". El respeto a la voluntad de las mujeres "y el derecho a decidir sobre el control de su maternidad" Estos son ejes que marcarán la acción legislativa del Gobierno. La ley de plazos queda condicionada al consenso parlamentario, es decir que no habrá ley de plazos.

En otros temas, como el derecho a una muerte digna, hay mayores avances, al concluir que se va a "abrir el debate" en los "próximos años" para que los pacientes terminales puedan pedir a los médicos "una intervención más activa" que garantice "su derecho a una muerte digna".Y quizás donde haya habido una posición más clara es sobre el derecho de los inmigrantes a la participación en la elecciones municipales. Si bien eso ya lo aprobó, por unanimidad, el Congreso de los Diputados en 2006 a propuesta de IU sin que hasta la fecha se hubiera hecho nado en esa dirección.

Como no podía ser de otra manera, Rajoy, ya ha dirigido sus primeas descalificaciones a las resoluciones del congreso socialista, argumentado que a la ciudadanía no le interesa los temas discutidos y aprobados en materia de aborto, inmigración o laicidad y que hay que centrarse en la economía. Es la misma argumentación que realizaba la pasada legislatura al descalificar el desarrollo legislativo en materia social como la ley de matrimonios homosexuales, la ley de igualdad o la reforma de los estatutos de autonomía. Rajoy y su partido son los que van contracorriente oponiéndose a cualquier proyecto legislativo que suponga un incremento de las libertades públicas y los derechos sociales de las personas.

Es evidente que la lucha para salir de la crisis económica debe ser una prioridad en al agenda política de PSOE, pero eso no debe de impedir que se siga avanzando en derecho civiles y libertades. Rajoy con sus acusaciones solo pretender ocultar la realidad de su partido y la contestación que sigue teniendo, como consecuencia de querer imponer sus candidatos en la direcciones regionales de su partido.

Salud, República y Socialismo.

2 comentarios:

RGAlmazán dijo...

Una entrada con las tres ces:
Clara, concisa y cierta.

Salud y República

desencanto dijo...

Esperemos que esta vez cumplan lo que "prometen". Saludos

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