domingo, 26 de abril de 2009

Convertir la moral católica en ley

La iglesia católica española tiene muy mal perder. Piensan que ser cómplice de una dictadura y de sus terribles crímenes le da derecho a perpetuara los privilegios que le concedieron como recompensa por la bendición y la colaboración con la dictadura fascista de Franco.

Desde que la iglesia católica dejó de ser perseguida, se ha sentido con el derecho de imponer su moralidad a la sociedad civil y de hecho durante muchísimo tiempo han impuesto su criterio, llegando incluso a constituir en tribunales autónomos que aplicaban la ley divina a cualquier ciudadano/a que no cumpliera sus dogmáticos preceptos. Estamos hablando del Tribunal de la Inquisición.

Impusieron sus criterios en temas como la herejía, el adulterio, la homosexualidad, el divorcio, el aborto, etc. es decir en un sin fin de aspectos de la vida que son de competencia de la sociedad civil y no de la moral religiosa, sobre todo en los aspectos relacionados con el matrimonio y la sexualidad. Aunque claro esas normas que imponían a la ciudadanía no incumbían a su jerarquía, en una interpretacion hipócrita de sus propios dogmas.

Tras la derrota de la II República la dictadura se plegó a las exigencias de la iglesia y legisló en sintonía con el dogma católico sobre temas como la mujer, el matrimonio, la homosexualidad, el divorcio, el aborto, el adulterio e inclusive sobre los crímenes de honor. Aspecto que fueron abriéndose camino en libertad desde la instauración de la democracia.

Pero hoy en día y sobre todo desde la elección de Rouco como Presidente de la Conferencia Episcopal Española la radicalidad de la iglesia católica y su esfuerzo por imponer su moral al conjunto de la ciudadanía, se ha hecho más evidente. Llegando a calificar el aborto de crimen y de acto terrorista, considerando su aceptación social como "lo más grave" y afirmando que ensombrece la democracia. Pero ¿Cómo se atreven a hablar siquiera de democracia? Cuando la iglesia es ante todo una organización antidemocrática que margina a las mujeres y considera infalibles las opiniones de su máximo representante. ¿Qué sabrán ellos de democracia que la estuvieron pisoteando durante más de cuarenta años? La democracia no es imponer los criterios religiosos de unos pocos sobre el conjunto de la sociedad y por encima de lo que deciden las instituciones democráticas del estado, eso en todo caso se llama teocracia.

Y no conformes con esto quieren hacer pecado hasta de los nuevos avances de la ciencia para mejorar la calidad de vida de las personas. Que poco les importa que los avances médicos en célula madres con fines terapéuticos sirvan para salvar vidas o para mejorar la calidad de vida de los enfermos. Todo lo que no sea imponer sus dogmas religiosos en la legislación civil es considerado como un acto contra la iglesia, como si aun siguiéramos en la España del nacionalcatolicismo.

En el fondo el problema está que la jerarquía de la iglesia no acepta que haya acabado el nacionalcatolicismo, que en este país exista separación de poderes, que se camine hacia la laicidad efectiva del estado y que cada día que pasa la sociedad civil este más separada de sus hipócritas dogmas. Por tanto intentan por todos los medios erigirse en un poder más del Estado. Un poder que pueda hacer girar la moral civil hacia la dogmática moral cristiana.

Y frente a esto solo vale una actitud firme de la sociedad y el estado que exija a la iglesia católica el respeto a la autonomía y supremacía de la moralidad civil frente a la moralidad cristina o de cualquier otra confesión y para eso es absolutamente necesaria la denuncia del actual concordato preconstitucional con la iglesia católica eliminando todos los privilegios que en él se contemplan y la elaboración de una ley de libertad religiosa que bajo la premisa del estado laico, todas las confesiones tengan plena libertad para desarrollar sus creencias.

Nota.-
Esta entrada es consecuencia de la lectura del interesante reportaje de Juan G. Bedoya “La Iglesia frente a las leyes del Gobierno”.


Salud, República y Socialismo.

7 comentarios:

Selma dijo...

Con la más que manifiesta tibieza de este gobierno, díficil lo veo.. Creo más en una manifestación de todos los que estamos hasta .... el gorro de estos gorrones moralizadores, de puertas afuera.. porque de la porquería interna.. con meterla bajo alfombras mediante confesión, todo solucionado..
Pertfecto Post, Antonio!

Un beso.

Carmen dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada, Antonio. Pone en evidencia el fanatismo con que la Iglesia Católica actua y piensa, y sobretodo, intenta que su pensamiento, insolidario y también amoral, sea la voz de referencia para todos. Hipocresía, manipulación, insolidaridad. Eso como poco. Mientras el gobierno Zapatero sin dar ningún paso para convertir nuestro país en un estado laico. Es tremendo.
Un beso

RGAlmazán dijo...

Yo diría, Antonio, que desde nuestras posiciones deberíamos reivindicar más que una ley de libertades religiosas, una de libertad de conciencia, porque la de libertades religiosas, al menos el borrador que yo he visto del PSOE trata de igualar la religión católica con las otras. O sea que pretende subvencionar a las demás religiones también. Craso error.
La religión es algo íntimo y que cada una sea mantenida por sus seguidores. Lo otro es hacer una discriminación entre creyentes y no creyentes.

Salud y República

daalla dijo...

Creo que aún tendremos que ver muchas bajadas de pantalones de gobiernos como el actual, cuando no sea la franca connnivencia con la iglesia del gobierno del PP de turno. Tengo la esperanza de que sea la generación de mis hijos la que, harta de tanta hipocresía y de tanto autoritarismo, escobe a esa gerontocracia bajo una losa de la que no pueda volver a resurgir.

Arkadas de Hipokresia dijo...

Como tu creo que el problema es que no aceptan que su momento de gloria acabó. Nos venden la democracia y la igualdad como valores imprescindibles y no los conocen desde lejos. Lo gracioso es que ellos se atrevan a juzgar a nadie de asesinos cuando no hace falta remontarse mucho en el tiempo para sacar sus peores crimenes. Aunque si nos da por remontarnos...

Antonio Rodriguez dijo...

Selma
Me parece que si, que tendremos que salir a la calle a defender el laicismo de la sociedad.
CarmenEl PSOE como en otras muchas cosas sigue quedándose a medias tintas para no crear conflictividad con el P.P. y la iglesia pero ya ves lo que esta consiguiendo con eso: que estos se envalentonen y le sieguen la hierva bajo los pies.
RafaMe da igual como se llame, no me estaba refiriendo al proyecto de ley del PSOE, con el que no estoy de acuerdo porque eso es café para todos para justificar la cena, café, copa y puro de la iglesia católica.
daallaSi el destino no lo remedia y arregla el síndrome de Estocolmo que padece el PSOE con respecto a la iglesia, no veremos muchos avances del laicismo con este gobierno.
ArkadasEstamos de acuerdo, es un problema de no aceptar el papal que les toca jugar en una sociedad laica y democrática.
Salud, República y Socialismo

RGAlmazán dijo...

Antonio, lo sé y me consta que pretendes lo que yo. Pero quería dejar claro para todos que la ley que pretende el PSOE no es una libertad de conciencia sino un café para todos.
Salud y República

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