jueves, 27 de enero de 2011

No me gusta el preacuerdo

Este preacuerdo alcanzado entre el gobierno y los sindicatos no me gusta, pero no lo voy a criticar hasta que haya leído el texto definitivo del acuerdo.

Y no me gusta porque, como en todo acuerdo, las partes ceden en sus posiciones para llegar al consenso y en este caso quien más han cedido son los sindicatos, ellos han renunciado a las partes mas importantes de la negociación, el gobierno solo en lo accesorio. Yo tengo una máxima, “Cuando tu enemigo de clase te da la razón , estás equivocado” y si el P.P. aplaude el acuerdo es que no es bueno para los trabajadores. Creo que los sindicatos se han equivocado de estrategia al ampliar el ámbito de la negociación a otros temas y han caído en la trampa de tener que ceder en aspectos que al inicio de la negociación parecían innegociables.

Pero no voy a caer en el error fácil de decir que los sindicatos son unos traidores, porque los sindicatos no son un ente abstracto al margen de  los trabajadores. Los sindicatos  son lo que son sus afiliados y si los afiliados no levantamos la voz ante lo que consideramos una equivocación sindical, entonces somos tan responsables como la dirección sindical  y porque ellos no son los únicos responsables del resultado final de este acuerdo. Los trabajadores también tenemos mucha responsabilidad. Somos capaces de quemar Troya porque nuestro equipo baja a segunda división pero no tenemos el coraje de salir a la calle para defender nuestros derechos.

Lo afirmaba en una anterior entrada La encrucijada sindical, los sindicatos tienen un papel  muy difícil en este proceso negociador: “Si optan por el acuerdo los trabajadores y los medios de comunicación los tildaran de traidores,  vendidos y pesebreros.  Pero si optan por el no acuerdo y la huelga, esos mismos medios de comunicación les acusaran de irresponsables, de ir contra la sostenibilidad del sistema y de la inutilidad y obsolescencia de la huelga”.

Cuando uno se sienta en una mesa de negociación su fuerza es la que le dan los trabajadores y me da la sensación que los sindicatos no tenían detrás de si esa fuerza. No hay nada mas que ver el resultado de la huelga del 29S y las posteriores movilizaciones. El gobierno lo sabía y lo ha utilizado. Los sindicatos solo tenían dos opciones: no negociar desde una posición de debilidad o tratar de salvar los muebles, eligieron la segunda y creo que se han equivocado, porque de todas formas les iban a llover las criticas.

Salud, República y Socialismo

3 comentarios:

Felipe dijo...

Para mí que los sindicatos han cedido demasiado y les va a costar mucho recuperar la credibilidad que se debilita aún más con un Gobierno que está tratando a los trabajadores como los parientes pobres del sistema.

No hay que olvidar que la reforma de las pensiones se debe a un mandato de Merkel,FMI,OCDE y es por ello que los sindicatos deberían haberse mantenido más firmes y no apoyar las políticas neoliberales del Gobierno.

A día de hoy los sindicatos me tienen muy cabreado.Nos convocaron a una huelga general y su seguimiento,aunque no masivo,si que obtuvo la necesaria respuesta.

Y ahora,en base a los consensos sociales,dejan tirados a los trabajadores y los ciudadanos no van entender de razones de ningún tipo porque no existen

Saludos

RGAlmazán dijo...

Mal asunto. Mal acuerdo. Han vuelto a ceder. Y si para esto hemos hecho una huelga...
Por cierto, todos están encantados, incluyo a los medios de comunicación que he visto, además de los partidos políticos, salvo excepciones como IU.
El máximo responsable es el gobierno, y luego todos los que han cedido y lo aplauden. Los perdedores: los trabajadores.

Salud y República

Ciberculturalia dijo...

Es un aucerdo entre ellos y un desacuerdo con los trabajadores.
Con un paro juvenil tan drámatico, esos jóvenes de ahora que no pueden trabajar se "jubilarán a los 67 años con una pensión de mierda... Eso es lo que han acordado entre otras lindezas los sindicatos.
Una vergüenza sin paliativos

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