domingo, 6 de marzo de 2011

Nace una nueva ideología: el anarcoliberalismo

6 de marzo de 2011

Eso parece desprenderse de lo dicho por Rajoy en la convención celebrada en este fin de semana por el P.P.

Dice Rajoy que: "Nosotros no aspiramos a sustituir a la sociedad. Los Gobiernos deben crear un marco para que los emprendedores lo desarrollen, nada más. Más sociedad, como dice nuestro lema, es menos regulación, menos intervenciones, menos prohibiciones, menos meterse en la vida de la gente y más libertad. Sobran leyes, decretos, reglamentos" Pero desgraciadamente ya sabemos que es lo que verdaderamente significa.

Cuando la derecha de este país habla en esos términos mejor que nos echemos a temblar, pero menos regulación y menos intervención es lo que quieren los poderosos cuando la economía marcha bien, cuando ellos pueden hacer suculentos negocios y las grandes empresas ganan dinero a espuertas, pero cuando las cosas van mal dadas, entonces las cosas cambian. Entonces estos defensores del no intervencionismo piden que, papa estado con el dinero de todos, les saque las castañas del fuego mediante inyecciones millonarias de dinero público a sus empresas y que se regule para recortar los derechos de los trabajadores. Es decir lo de siempre, menos regulación y menos intervención significa privatizar los beneficios y socializar las perdidas.

Y menos meterse con la gente y más libertad es un eufemismo significa que en el nombre de esa libertad se incrementa los privilegios de la iglesia católica y se deteriora la educación y la sanidad pública para hacer rentable la educación y la sanidad privada. Mas libertad significa reducir los derecho sociales de las mujeres, de los homosexuales y de los dependientes. El derecho a esa libertad significa, para la derecha anarcoliberal, que el que tiene medios económicos tiene la libertad de elegir el mejor hospital para preservar su salud o elegir el mejor colegio donde se formen sus hijos. Para los demás la libertad se reduce a educar a sus hijos o cuidar su salud en centros públicos que estos anarcosliberales se habrían preocupado de deteriorar.

camp Ese meterse menos con la gente y más libertad significa seguir dando cobertura a los corruptos o presuntos corruptos y permitir que imputados como Camp puedan ser candidatos a la presidencia de un parlamento regional y significa  proponer un código de conducta para que sus partidarios tengan la libertad de pasárselo por el arco del triunfo y la dirección del P.P. permitírselo.

Los gobiernos tienen que gobernar, tienen que proponer leyes, no pueden permitir que la sociedad civil se autoregule, porque eso es una falacia. Eso lo han hecho todos los gobiernos y lo seguirán haciendo los venideros, porque esa es su obligación. Pero el P.P. dice lo que dice porque le viene muy bien a su actitud de critica permanente sin aportar ninguna alternativa. Pero no es que no la tengan el problema es que prefieren que no se conozcan sus verdaderas intenciones. Cuando gobiernes harán leyes, decretos y reglamentos y entonces conoceremos sus verdaderas intenciones, mientras tanto seguirán con esta táctica que les esta viniendo tan bien, la critica descarnada sin aportar solución alguna.

Salud, República y Socialismo.

2 comentarios:

MENTALISTA dijo...

DE hecho Jose MAría Aznar se ha convertido en uno de los mayores "anarquistas" hace lo que le da la gana.
Va sobrado....
Me ha gustado, me quedo con el término y lo adopto.."ANARKOLIBERALISMO".
Saludotes.

Berdonio dijo...

Una técnica de manipulación muy conocida es la llamada “falacia del hombre de paja”; consiste en atribuir falsedades o tergiversar la esencia de lo que se pretende rebatir para poder atacarlo a gusto, pero así lo único que se impugna es un fantasma inexistente. Tu pretendida crítica al anarcoliberalismo se queda en eso, en una ingenua embestida a una caricatura que sólo existe en tu mente.

Es radicalmente falso que el anarcoliberalismo propugne la salvación de empresas o bancos con dinero público y regulaciones de algún tipo. Eso de privatizar los beneficios y socializar las pérdidas no es obviamente ningún principio anarcoliberal sino un genuino aforismo socialdemócrata: arrebatar recursos a sus legítimos propietarios para privado beneficio de los más allegados al poder político. Lo anarcoliberal es la supresión de los privilegios que genera la política y que cada palo aguante su vela.

Y no hables de lo que haga o diga el PP, partido oportunista, mentiroso y socialdemócrata, como todos, donde los haya. Yo no sé lo que significa para el PP meterse menos con la gente y más libertad, pero tengo una idea cabal de libertad como ausencia de coacción y creo que no agredir a un individuo pacífico es el único imperativo categórico posible, la única ley universal consistente.

También sé que la educación y la sanidad públicas (si hubiera una alimentación pública ya nos habríamos muerto de hambre) sólo benefician a los privilegiados funcionarios que parapetan su mediocridad de la competencia del mercado y son ineficientes y carísimas. ¿Pero todavía hay algún imbécil que se crea que lo público es gratis, que no sale de los impuestos que nos roban a todos? Alguno, no obstante, estará convencido de que haciendo fondo común consigue que otros le paguen sus gastos, lo cual es una hipótesis francamente inmoral que además va contra toda lógica: con lo que el sistema expolia al ciudadano medio en impuestos podría éste costearse mucho mejores servicios en un mercado libre donde los beneficios empresariales tienden por definición a disminuir (los empresarios compiten ofreciendo mejores servicios más baratos) que los que obtiene en un sistema público donde los beneficios privados de funcionarios y políticos y los costes derivados del despilfarro inherente a las clientelas cautivas y a los abusos irresponsables tienden, también por definición, a un descontrolado aumento.

También sé que bajo el eufemismo de “derecho social” se encubre una excusa para el robo y la coacción, para negar la igualdad ante la ley, para justificar que haya que esclavizar a algunos en beneficio de otros. ¿Por qué mujeres, homosexuales, dependientes o cualquier otro colectivo que sirva oportunistamente a la demagogia política ha de tener derechos especiales sobre el resto o cualquier privilegio? Sólo existe un derecho que concierne a todos los seres humanos por igual: el derecho a que nada ni nadie inicie la coacción sobre uno, ni siquiera so pretexto de corregir o compensar vagos y supuestos agravios colectivos que privilegian o estigmatizan en función de a qué grupo te haya tocado en suerte pertenecer; clasismo más inaceptable y repugnante que cualquier otro que en teoría pretenda combatir, pues encima se arroga una absurda aureola de moralidad.

Pero ni tú ni nadie sabe qué necesidad real hay de un gobierno, es decir, de una casta que se arrogue la superioridad de imponer al resto un pretendido camino correcto, más allá de la simpleza de observar su pertinaz omnipresencia, como pertinaz es la guerra o el cáncer sin que por ello debamos resignarnos. Sí se puede, en cambio, demostrar la necesidad de la libertad o de su corolario, la Ley que prohíba el inicio de la coacción, sin más que apelar al ser humano como fin en sí mismo. Eso, y sólo eso, significa anarcoliberalismo: imperio absoluto de la Ley.

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