lunes, 4 de mayo de 2015

La burrada de la semana: Esperanza Aguirre

A Esperanza Aguirre no le gusta la pobreza. Aunque más bien lo que no le gusta es la estética de la pobreza. No le parece mal que haya pobres y excluido sociales, lo que le parece mal es su visibilidad. Por eso en un arranque de ingenio  pretende prohibir que estén en la calle.

Esperanza Aguirre se queja de que los ciudadanos de bien no puedan disfrutar de las calles y los parques porque "hay personas, generalmente de origen extranjero y muchas veces perteneciendo a organizaciones que no quería calificar de mafias, que dormían en la calle pero se las arreglaban para vivir muy bien", y concluye afirmando que "éste es un fenómeno que hay que erradicar en Madrid, porque ahuyenta a los turistas".

Esperanza Aguirre no quiere solucionar los problemas de los sin techo, tan solo pretende ocultarlos. Y con ese cinismo que le caracteriza  llega a decir que si no hay suficientes albergues se construirán  mas y “si se trata de familias, les ofreceremos las viviendas de protección social, que para eso están”. Que generosidad en tiempos de elecciones. Mientras, desde el ayuntamiento de Madrid no se para de desahuciar a las familias en crisis y vender a fondos buitres viviendas que en su día fueron sociales. Pero ahora estamos en elecciones y toda mentira esta justificada con el objetivo de conseguir votos de incautos ciudadanos.

No se soluciona el problema de la pobreza y la exclusión social sacando a los indigentes de las calles y encerrándolos en guetos. Eso es la política del avestruz, meter la cabeza en el agujero y si no se ve el problema es que no existe. Eso es lo que hacían los nazis con los excluidos sociales, mandarlos a los guetos. Las personas que viven y duermen en la calle no están allí porque un día se levantaron y decidieron cambiar su modo de vida, sino porque el Partido Popular los ha echado de sus trabajos y sus casas, al haber cargado sobre ellos los efectos de una crisis económica de la que no son responsables.

La solución pasa por la inserción de todas esas personas  en la sociedad y en el mundo del trabajo. No hacen falta albergues, hacen faltas trabajos dignos que permitan una existencia digna. Hacen falta políticas sociales para que mientras llegue de verdad la salida de la crisis esas personas y otras en similares situaciones accedan a unos recursos que les permitan mantener un mínimo de vida digna. Y eso se llama renta de inserción garantizada o mejor aún la propuesta de Izquierda Unida de trabajo garantizado.

La solución pasa por eliminar la precariedad laboral que está posibilitando que millones de trabajadores estén por debajo del umbral de la pobreza a pesar de disponer de un trabajo. Pasa por una política eficaz y accesible de viviendas sociales y no por vender las viviendas sociales a fondos buitres como hace el PP para tratar de sanear las cuentas del ayuntamiento de Madrid. Y pasa por una reforma fiscal progresista y progresiva que aumente los ingresos y una decidida lucha contra el fraude fiscal para obtener ingresos suficientes para implementas esas políticas sociales.

Estas ocurrencias de marquesa tan solo desvelan el alma del Partido  Popular. Un alma negra y retorcida que no solo intenta hacer más pobre a los más desvalidos sino que les gustaría que estuvieran en guetos para que las "personas de bien", que no  los turistas, no se tengan que enfrentar a la cruda realidad social que ellos han generado. La actitud de la marquesa es solo un intento de movilizar al sector más reaccionario de la sociedad española; descontenta con el PP, porque les parece que no han llegado lo suficientemente lejos con sus políticas antisociales. Y en eso la Le Pen española se da muy buena mano.

Salud, República y Socialismo.

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