domingo, 11 de julio de 2010

Reflexiones en tarde de mundial

No me gusta el futbol, pero esta tarde todo es futbol así que me resignaré y me uniré a la marea futbolística  que nos invade con la roja.

Estoy escribiendo esta entrada mientras se suceden los prolegómenos del partido  y es impresionante lo que puede mover una final del mundial de futbol. Yo no puedo entender que un partido de futbol pueda mover tantas pasiones, se dice que cerca de 1.000 millones de personas de más de 200 países van a ver la final del mundial entre España y Holanda y que en España millones de españoles se han concentrado para ver el partido en los lugares que muchos ayuntamientos han preparado para visionar el partido. En Madrid parece que hay en tono a 300.000 personas en el paseo de Recoletos.

casillas ¡Huy! primera oportunidad de España de cabezazo de Sergio Ramos.

Y el negocio que mueve este evento, seguro que no es como dice el ministro de Fomento, que va a ayudar a salir de la crisis; pero bares, restaurantes, agencias de viajes, vendedores de banderas, bufandas, camisetas y de todo tipo de productos  relacionados con la selección española se están poniendo las botas estos días y dicen que si gana España el mundial,  esto se utilizará para relanzar el turismo en los próximos años.

Vaya con los holandeses, de John da una patada de karate  en el pecho a Xavi Alonso. Dicen los comentaristas que el arbitro está siendo parcial, que debería haber expulsado al tal de John.

xabi Tengo ambiente de futbol porque en mi urbanización muchos vecinos se reúnen  en la zona común para ver el partido y escucho los ánimos, los trompetazos  los ¡huy!, los petardos que ponen de los nervios a mi perra, que se esconde debajo de las piedras mientras se le acelera el corazón. Como gane España me tocará darle un buen paseo para que se relaje.

Acaba el primer tiempo en tablas y escucho como mi vecino comenta el juego duro de los holandeses, la parcialidad del arbitro y las escasas oportunidades  de los jugadores españoles. Suenan cohetes, no se si para animar o como desahogo por cabreo con el escaso buen juego  habido.

¡Ay, ay, ay que pena! grita mi vecino ante un fallo de Villa en la portería holandesa. Yo no entiendo de futbol pero gracias a mi vecino, con sus comentarios desde su jardín, ve voy enterando de las claves del partido, el porque de los cambios, quien puede ser el jugador clave en la victoria, pero todo eso no vale para nada porque llega la prorroga.

No entiendo ni entenderé el excesivo apasionamiento de los hinchas, la violencia que se genera por defender unos colores, lo que son capaces de hacer y dar cuando la dignidad de su equipo está en juego sin pensar que al fin y al cabo solo es un deporte y en muchas ocasiones casi solo un negocio.

¡goooool de Iniesta! Mi patio se revoluciona, trompetas, petardos, cohetes, gritos de ánimo a la selección, mi vecino dice que esto es justicia de fútbol, tiene que ganar el que juega no el que da patadas.

Final del partido España campeona del mundo. El apoteosis se ha declarado en mi patio, parece que estoy en Valencia en lugar de Rivas. El pulpo Paul acertó, habrá que indultarlo y adoptarlo como mascota de la selección.

Ahora me toca sacar a mi perra y darle un buen paseo para que se desestrese y mañana a celebrarlo en Madrid. Yo no, los aficionados al futbol.

Enhorabuena a la selección, se lo han merecido y a ver si cumplen con su promesa de donar parte de sus primas.

Salud, República y Socialismo.

3 comentarios:

Ciberculturalia dijo...

Espero que cumplan con sus promesas de donación.

Un beso

Lakacerola dijo...

Yo lo tuve que ver sin más remedio, porque a cinco metros está la cochera del vecino con una "troupe" vuvuzelas incluidas que no paraban de vitorear a los jugadores.
Un día es un día..¡que coño!
Un abrazo.

__MARÍA__ dijo...

Me ha gustado tu enfoque.
Mi perra, la pobre, daba unos chillidos de miedo que ni te imaginas.
En fin, ya tranquilos. Por lo menos por nuestros barrios.

Besos

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