miércoles, 9 de diciembre de 2015

La hora del ajuste de cuentas

Esta legislatura, que ha acabado, ha sido la del ajuste de cuentas de los poderosos contra los más desfavorecidos, el ajuste de cuente del capital contra el trabajo. Ahora con la celebración de las próximas elecciones generales  los más desfavorecidos, los trabajadores tenemos la oportunidad de tomarnos nuestro propio ajuste de cuentas.

Las crisis económica ha sido una excusa, la excusa perfecta para llevar a cabo ese ajuste de cuentas y el brazo ejecutor, Mariano Rojoy y el Partido Popular. Porque de las crisis se sale de distintas maneras,  pero el Partido Popular decidió seguir los mandatos de los poderosos y los grandes empresarios españoles. Seguir los mandatos de quien les financia. Quien paga manda como acostumbraba decir Marcelino Camacho. No podían soportar que los trabajadores y las clases populares disfrutaran de determinados derechos y beneficios sociales.

Con la justificación del déficit público se pusieron manos a la obras.  En lugar de incrementar los ingresos eligieron el camino fácil, el que le llevaba a conseguir sus objetivos, reducir el gasto público. Nos recortaron la sanidad, la educación, el gasto en dependencia, modificaron la ley de pensiones para que las nuevas pensiones fueran más bajas y las antiguas perdieran poder adquisitivo, mercantilizaron la justicia con las tasas judiciales e impusieron los copagos sanitarios. El objetivo era favorecer a sus amiguetes de los sectores de la sanidad, educación, dependencia y los seguros. Porque solo deteriorando los pilares básicos del estado del bienestar, el sector privado podría ser rentable  o más rentable de la que hasta ahora había sido.

Se trataba de convertir la sociedad española en una sociedad dual. Una sociedad con una gran brecha social, una sociedad con grandes desigualdades sociales. Una sociedad donde los ricos fueron más ricos y los pobres fueran más pobres. Una sociedad donde el estado abandonara a su suerte a los más desfavorecidos. Una sociedad donde solo los ricos pudieran tener acceso a servicios públicos de calidad, el resto se tendría que conformar con servicios públicos cercanos a la beneficencia. Y lo consiguieron, porque hoy hay más desigualdad social que al inicio de la crisis económica, más pobreza y mas personas inmersas en la exclusión social.

Con la excusa de la creación de empleo y eliminar la dualidad de nuestro mercado laboral hicieron una reforma laboral. Con ella consiguieron el verdadero objetivo que pretendían, que el mercado laboral fuera aún más dual y mas precario. Tampoco sirvió para crear empleo, tan solo para repartir el empleo existente y hacerlo más precario. Quitaron poder a la negociación colectiva y a los sindicatos para que los empresarios pudieran hacer y deshacer a su antojo en las empresas. Eliminaron la ultraactividad de los convenios colectivos, para así presionar a la baja en la negociación colectiva,  y dieron prevalencia a los convenios de empresa sobre los de sector, porque los trabajadores, sobre todo en la pequeña y media empresa, están menos protegidos y pueden forzar más fácilmente el empeoramiento de las condiciones laborables y salariales.  Modificaron la prestación por desempleo para hacerla más barata y de menos duración y más difícil el acceso a ella.  La consecuencia menor número de trabajadores protegidos con una mayor numero de desempleados y mayor número de trabajadores en paro de larga duración.

La reforma laboral ha sido todo un éxito, para los empresario y el PP. Consiguieron los ocultos objetivos perseguidos con la reforma. El mercado laboral es hoy más dual, cada día hay menos empleo indefinido y de calidad y más empleo temporal y precario.  Los empresarios tienen un poder casi omnímodo en cuando a la modificación de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores. Hay mucha más facilidad para despedir y más barato. Las empresas son más competitivas, pero solo a costa de los salarios de los trabajadores. Y la cobertura de los desempleados afecta cada día a menos parados y con menor prestación económica.

Para cerrar el circulo solo falta la ley mordaza. El PP, los empresarios y los poderosos no solo nos quieren más pobres y con menos derechos, si no que también sumisos. Se comienza por criminalizar la huelga, se persigue a los trabajadores que participan de manera activa en las movilizaciones y las huelgas en defensa de sus derechos. Nunca desde el fin de la dictadura los tribunales de justicia perseguían de manera tan cruel a los sindicalistas y se les condena a penas de prisión nunca vistas, por el simple hecho de participar en piquetes informativos. Con la ley mordaza se recortan derechos fundamentales como los de expresión, manifestación o huelga y se pretende meter el miedo en el cuerpo a la ciudadanía mediante la imposición de abusivas multas por el hecho de participar en concentraciones o manifestaciones teóricamente no autorizadas.

Esto ha sido el ajuste de cuenta que los poderosos, los empresarios y el PP han realizado sobre los trabajadores y los más desfavorecidos. Pero ahora tenemos la oportunidad de ajustarles  las cuentas a ellos. La oportunidad es el 20 de diciembre. Sin rencor, sin ánimo de venganza alguno pero con firmeza y convencimiento. Un ajuste de cuentas democrático para devolver las cosas a su estado natural, una sociedad justa, igualitaria,con derechos y libertades. Ningún trabajador, ningún damnificado por la crisis económica debe dar su voto al Partido Popular, por lo que nos han hecho y por lo que pretenden continuar haciéndonos si vuelven a gobernar. El 20D los trabajadores y las clases populares tenemos que hacer un voto consecuente con lo que han sido estos cuatro negros años. Tenemos que hacer nuestro ajuste de cuentas y solo de nosotros va a depender.

Salud, República y Socialismo.

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