martes, 2 de septiembre de 2014

Ni brotes verdes ni raices vigorosas, solo es mala hierba

Se ve que a Rajoy los calores del verano o el ribeiro de su tierra le sube la tensión o que cada vez que recibe un halago de la Merkel  le da un subidón de autoestima o pretende tomarnos por tontos a los españoles, o todas esas cosas a la vez. Porque sino no se entiende como pudo decir tanta cantidad de tonterías en su tradicional inicio del curso político en Sotomaior.

Como los brotes verdes de ZP le parece una minucia, par él el estado de la economía española es de raíces vigorosas. "Aquí no hablamos de brotes verdes; aquí hablamos de raíces vigorosas". Se desgañita eufórico ante su audiencia fiel. Como si lo que pretende vendernos no fuera mas que humo. Porque no hay ni brotes verde ni raíces vigorosas. Rajoy y el Partido Popular se han dedicado estos años a llenar España tan solo de malas hierbas que se han comido las esperanzas de millones de españoles y españolas.
 
La mejor prueba de que no hay raíces vigorosas sino malas hierbas son los datos de paro registrado de agosto publicados hoy, 8.000 parados mas y casi 100.000 afiliados menos a la Seguridad Social. Si la complacencia ha sido la reacción del PP ante estos datos, el presidente de la patronal CEOE aventura que los próximos meses van a ser difíciles. No hay recuperación económica cuando la actividad económica no solo no crece sino que retrocede. La EPA del segundo trimestre de 2014 evidenciaba que hubo un retroceso del 0,7% en las horas trabajadas con respecto a 2013. En concreto la media semanal fue de 581,6 millones de horas en lugar de las 577,7 realizadas en 2013.

Se ríe, Rajoy, y toma el pelo a los millones de damnificados por sus reformas, cuando afirma que  "ha celebrado la inteligencia, el aguante y la capacidad para soportar dificultades y salir adelante del pueblo español". El pueblo español no ha podio hacer otra cosa  que rebelarse contra sus políticas de ajustes y recortes impuestas, como única posibilidad de salir de la crisis económica. Rebelión ante la que el PP solo ha hecho oídos sordos ante el clamor de un cambio en la política económica. No escuchar y utilizar a las fuerzas de seguridad del estado para reprimir la legitima protesta de la ciudadanía, ha sido la dinámica impuesta para aplicar sus reformas y recortes.

Ahora se jacta de cumplir sus promesas, cuando toda su legislatura no ha sido mas que un continuo incumplimiento de sus compromisos electorales. Nos viene con el cuento de la reforma fiscal que rebaja los impuestos, cuando la realidad es que de la misma solo se benefician las grande rentas y fortunas y las grande empresas. Como se jacta también de otro gran engaño, el descenso del paro y la creación de empleo.

Esas raíces vigorosas de las que nos habla solo existen en las cifras macroeconómicas y en la euforia de unos datos de reducción del paro que son tan solo una ficción. Porque por mucho que se empeñen en vendernos un crecimiento del empleo, lo único que existe es un mal reparto a la baja del empleo exigente. Esas son sus raíces  vigorosas, la transformación de empleo de calidad en empleos precarios y temporales. ¿De que puede sentirse orgulloso? ¿De haber cambiado el mercado laboral hacia un nuevo modelo donde tener un empleo no es garantía de subsistencia? ¿De haber creado una nueva subclase social, la de los trabajadores que están por debajo del umbral de la pobreza? ¿ O de haber destruido el ya depauperado estado del bienestar español? Cualquier dirigente político debería avergonzarse al ver la consecuencias de sus políticas entre la parte de la ciudadanía que más debería de proteger, lo mas débiles y desprotegidos. Pero para Rajoy y el PP eso no es un problema, porque ese era su objetivo político, aunque engañase a sus votantes con sus mentiras electorales.

No se puede hablar de brotes verdes ni menos de raíces profundas, cuando las malas hierbas impiden el crecimiento económico, cuando los datos de paro solo evidencian destrucción de empleo fijo, de calidad y con derechos y su transformación en empleos precarios y carentes de derechos, cuando el consumo continua cayendo como consecuencia de la perdida de rentas y de poder adquisitivo de los trabajadores, cuando los servicios públicos continúan en la espiral de deterioro y privatización a los que les ha condenado el PP, cuando la tasa de cobertura de protección al desempleo se ha reducido el 15%, el número de parados con prestaciones ha caído el 14%, la cuantía de la prestación es un 9% inferior y los recursos destinados a la protección se han reducido el 23%,  cuando las personas con dependencia y los ancianos son abandonados a su suerte y cuando ya se nos advierte de nuevos recortes (por valor de 50.000 millones de euros) para cuando pasen las próximas elecciones.

El problema se agudiza cuando la ciudadanía empieza por asumir el lenguaje y los planteamientos de la clase dominante. Cuando una parte de esa ciudadanía, mas desfavorecida, acepta como propio el discurso del PP de que están  siendo "equitativos a la hora de tomar las medidas económicas" o cuando se nos quiere convencer de la inevitabilidad de los recortes y lo aceptamos como buenos. A pesar de el propio FMI reconozca los errores cometidos con la imposición de sus políticas austericidas. O cuando se acaba aceptando como lucha contra la corrupción la elección directa de los alcaldes, cuando es tan solo un ejemplo más de corrupción política con el objetivo de mantenerse en el poder aunque la ciudadanía no les apoye.
 
Van a continuar actuando con el mejor estilo goebeliano, repetir mil y mil veces un mentira para tratar de convertirla en verdad. Ellos repetirán y repetirán la cantinela de las raíces vigorosas, nosotros no podemos aceptar como tal lo que tan solo son malas hierbas, porque con ello solo pretenden perpetuarse en el poder y así terminar de conseguir su objetivo final, que no es mas que la transformación de la sociedad española tal como la hemos conocido hasta ahora, creando una sociedad dual donde solo los poderosos tengan acceso a servicios de calidad y el resto a los servicios de beneficiencia que prestaría la red pública de servicios.
 
Salud, República y Socialismo.

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