miércoles, 22 de junio de 2016

¿Hasta donde va a llegar la podedumbre del Partido Popular?

Que el Partido Popular es un partido corrupto, es algo que casi nadie pone en cuestión. Bueno si, los votantes del PP que parecen que están vacunados contra en virus de la corrupción. Los propios jueces lo califican de organización criminal para delinquir. Pero la trama conspiratoria del Ministro del Interior supera el limite de lo permisible.

No hay día en que no haya un nuevo caso o una nueva ramificación corrupta que no salpique al Partido Popular. Y ante esto la única reacción del PP y sus dirigentes es hacerse la victima y culpa al mensajero. La última victima el Ministro del Interior, Fernández Diaz. Victima de conspirar contra sus oponentes políticos. Pero no hay problemas porque el ministro ya ha solucionado el tema, abriendo una investigación para conocer quien ha grabado la conversación y quien la ha filtrado. Lo de siempre, perseguir y criminalizar al mensajero.

Lo primero que tenía que preguntarse el ministro es por qué ha sido posible la grabación de una conversación en su propio despacho. Se supone que el despacho de los ministros debiera ser un espacio vedado a posibles grabaciones ilegales de comunicaciones. Si esta es la seguridad que el ministro puede garantizar es que estamos ante un gobierno de chapuzas e incompetentes. Solo por esta razón el ministro ya debería dimitir.

Lo grave de todo este asunto  es que el Partido Popular utilice las cloacas del estado como arma política con sus adversarios políticos. Porque eso, y no otra cosa, es lo que estaban haciendo el ministro y el Jefe de  la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso. Quien haya grabado esa conversación es un problema secundario. Ya no se conforman con competir de manera desigual pagando campañas electorales con dinero negro procedente de la financiación ilegal. Ahora se ha evidenciado que también utilizan la instituciones del estado para desacreditar y desprestigiar a sus adversarios políticos. 

Y como siempre Mariano el Indolente va de oyente en esta historia. Él se acabada de enterar, aunque el ministro asegure que informó a Rajoy en su momento. Por lo que no estamos ante la iniciativa de un indeseable ministro, estamos ante una conspiración de estado contra militantes de ERC y CDC para desprestigiar el proceso soberanista catalán. En lugar de tratar de solucionar los problemas a través de la negociación, se promueven conspiraciones para desacreditar un proceso legitimo aunque no se esté de acuerdo con él.

Para Rajoy todo se reduce a "Algunos quieren montar un lio donde no hay nada". Tampoco había nada con Bárcenas y se le apoyaba "Luis se fuerte, hacemos lo que podemos". Quería tener un gobierno como el de Jaume Matas. Iba a estar siempre delante, atrás y junto a Francisco Camps. Todos los políticos populares a los que Rajoy a dado su apoyo han terminado involucrados en casos de corrupcion. Al final con esto terminará pasando lo mismo. Sobre todo con los antecedente que el PP tiene en temas como este. Porque si alguien es capaz de investigar a sus propios compañeros de partido, como el caso de la Comunidad de Madrid. ¿que no serán capaces de hacer para garantizar que se mantienen en el poder?

Aquí no hay victimas en al Partido Popular, hay personas indeseables que utilizan las cloacas del estado en su propio beneficio y con fines electorales. Si esa conversación no hubiera existido no se habrían hechos las propuestas de conspiración política que allí se hicieron. La victima, las victimas de este asunto son la democracia y la ciudadanía. Una ciudadanía que se ve perjudicada porque unos indecentes  utilizan las instituciones del estado para tratar de cambiar la voluntad de los electores. La voluntad de la ciudadanía. 

Hoy hay una razón mas para que el próximo domingo las urnas se llenen de votos contra la corrupcion y contra la que la apoyan y promueven. Como dice Albert Rivera, "Los malos no son los de Unidos Podemos, los malos son los corruptos y los que roban". Aunque yo no esté de acuerdo con Albert Rivera, en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, tiene toda la razón.  Y visto lo visto yo añadiría, " los malos son los que utilizan las instituciones del estado para conspirar contra los adversarios políticos". Y a esos, este domingo, hay que echarlos de la política.

Salud, República y Socialismo.

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