jueves, 8 de octubre de 2015

A Pablo Iglesias le debe gustar el bipartidismo

Se acabó, lo que era la crónica de una muerte anunciada ha llegado a su fin. La unidad popular completa de cara a las próximas legislativas no va a ser posible. El problema es que alguien no ha querido que se produzca, Pablo Iglesias.

Siento ser así de rotundo pero es que ya últimamente ve daba hasta vergüenza ajena ver a Alberto Garzón mendigando ante Pablo Iglesias y Podemos llegar a un acuerdo sobre la unidad popular. Cuando alguien ha definido, previamente a sentarse a negociar, que la "unidad popular" pasa porque el que quiera se integre en las listas de Podemos y en los puestos que tenga a bien ceder Pablo Iglesias, pues la verdad es que el asunto se pone muy cuesta arriba ya desde su inicio. Al final ha pasado lo que era previsible desde el principio, que entran por el trágala aquellos que solo tienen apetencias personales en política. Y lo demás les sobra.

La unidad popular no es que un partido, por muy hegemónico que sea, pretenda que el resto de los actores políticos se integren en sus listas, eso es otra cosa. Eso es simplemente la captación  de lideres o personalidades de relevancia de la política o de los movimiento sociales, para la dar una cierta sensación de aperturismo de la organización que lo hace. Es tan solo integración o absorción de personas en un lista electoral.

La unidad popular es un concepto mucho mas amplio, es integrar en un mismo proyecto político a todos los actores políticos y sociales que estén de acuerdo en lo objetivos del proyecto propuesto. Y eso significa en primer lugar no excluir a nadie que esté dispuesto a transitar por el proyecto y en segundo lugar que nadie, a priori, pretenda hegemonizar el proyecto y por último la participación de todos en la elaboración de las listas electorales y el programa político. Y eso no es una sopa de siglas, como pretende hacer ver Pablo Iglesias y Podemos. Una sopa de siglas es tan solo una coalición de partidos. La unidad popular es un proyecto mucho más amplio e integrador.

Y ¿que implicaba la machacona insistencia de que Alberto Garzón se integrara en las listas de Podemos? Dos cosas, la primera la utilización del tirón electoral de Alberto Garzón, al que las encuestas dan mejor valoración que a Pablo Iglesias, como gancho electoral de cara a las próximas elecciones generales y la segunda el premeditado intento por parte de Pablo Iglesias de dinamitar Izquierda Unida, porque la hipotética entrada de Garzón en las listas Podemos generaría en el seno de IU una bronca interna de resultados imprevisibles, pero en todo caso nada buenos para IU. Por eso a Garzón le honra el haber sabido mantener la dignidad de principio a fin y hacer oído sordos a esos cantos de sirena envenenados que venían desde Podemos.

Pablo Iglesias y Podemos cometen los mismos errores que IU cometió en la elecciones europeas del pasado año, pensar, desde la prepotencia y la soberbia, que la ruptura del bipartidismo pasaba por nosotros, de igual manera que ahora lo piensan Pablo Iglesias y Podemos. Caer en los mismos errores cometidos por otros en el pasado no es de humanos, es de idiotas. Por otro lado no querer ver lo positivo de los resultados de las candidaturas de unidad popular en las pasadas elecciones municipales, es de ciegos y de incompetentes. El bipartidismo, el PP y el PSOE, están frotándose la manos, porque la ruptura de la unidad popular no hace mas que regalarles representación en las próximas elecciones generales. Y eso no son elucubraciones, son puras matemáticas. Si Pablo Iglesias aspiraba a ser alternativa de algo, puede irse olvidando de ello. A lo mas que podrá aspirar es a ser bisagra del bipartidismo. Al tiempo.

Garzón, tal como él ha dicho, seguirá trabajando en construir la unidad popular, Desde Ahora en Común o desde la formula que se acuerde entre todos los que estén de acuerdo en transitar ese camino. Aunque ya no será igual, porque la unidad popular sin IU o sin Podemos estará coja.  Se ha tirado por la borda una oportunidad histórica de dar la puntilla al bipartidismo y a las políticas de austeridad y recortes. Quien tenga le responsabilidad tendrá que dar cuenta de ello a la ciudadanía.

Salud, República y Socialismo.

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