lunes, 14 de septiembre de 2015

De nuevo la barbarie en Tordesillas

Un año más un toro, un noble animal, va a ser torturado hasta morir por el bastardo placer de unos/as energúmenos/as.  Unos/as energúmenos/as que no respetan ni los derechos del animal ni de las personas que piensan diferente a ellos/as.

Los tiempos pasan, las costumbres se acomodan  a esos nuevos tiempos y las sociedades evolucionan  hacia un mayor civismo y una mayor tolerancia. Pero se ve que en Tordesillas se han quedado anclados en los tiempos oscuros de la barbarie. En los tiempos de la España negra, de la Inquisición y la intolerancia. Seguir defendiendo la tortura y el dolor de un animal por una simple diversión no cuadra en los valores éticos y morales que debe tener una sociedad moderna y evolucionada. 

No hay argumentación alguna que pueda hacer justificable este acto de barbarie año tras año. Cuando en todos los rincones del estado española se van arrinconando y eliminando este tipo de mal llamados festejos, Tordecillas continua con su barbara costumbre convirtiéndose en una vergüenza nacional. Mientras las pasadas elecciones han llenado de aire freso numerosos consistorios y se han comprometido en la erradicación de practicas tan barbaras, desde Tordesillas continua llegando el fétido hedor de la muerte.  No se que diversión se puede encontrar en maltratar y torturar a un toro hasta su muerte.

Nada justifica la tortura de un animal, sea el que sea, y mucho menos esos argumentos banales de que el toro de la Vega es una costumbre ancestral o que el animal no sufre. Las costumbres son tales hasta que dejan de serlo y si en algo ha evolucionado la humanidad es en ir dejando atrás todas esas costumbres bárbaras que chocan con los valores de una sociedad evolucionada como la del siglo XXI. Hoy, mantener esa bárbara costumbre es tan solo una vergüenza nacional y los que se empeñan en mantenerla, simplemente unos energúmenos que disfrutan con el sufrimiento animal.

Y es una vergüenza que desde lo poderes públicos no se actúe contra esta bárbara y sanguinaria practica. Como lo es también la hipocresía del partido gobernante en Tordesilla, el PSOE. Porque como dice el refrán no se puede estar a bien con dios y con el diablo. No se puede hacer como hace Pedro Sánchez, Secretario General del PSOE, que por un lado manifiesta estar en contra del toro de la Vega y por otro no es capaz, no se atreve, de hacer entrar en razones o expulsar al alcalde socialista de Tordesillas. No se puede decir, como justificación, que cuando gobierne el PSOE se prohibirá. ¡Pero si es el PSOE quien gobierna Tordesillas! Es simple y llanamente cinismo y electoralismo. Prometer cuando se es oposición y no hacer cuando se gobierna. Es como lo del,  "OTAN de entrada NO".

El toro de la Vega es una aberración que nos debería llenar de vergüenza a cualquier persona con un mínino sentido común. Se ve que en Tordesillas carecen del mismo. Solo deseo que a todos/as esos/as energúmenos/as que defiende la tortura animal, que no les pase nada, ni un rasguño, pero que se lleven el susto de su vida cuando estén colaborando en la tortura de Rompesuelas, el toro que será torturado este año. A ver si así reflexionan sobre lo que significa torturar a un animal. 

Salud, República y Socialismo

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