viernes, 10 de octubre de 2014

Carta a mis indignos compañeros

CCOO os puso en el consejo de administración de Caja Madrid y en lugar de defender los intereses de los trabajadores os dedicasteis a lucraros personalmente. Habéis traicionado y manchado el buen nombre de las Comisiones Obreras.

Esta semana la Comisión Ejecutiva Confederal de CCOO se ha viso obligada a pedir disculpas por el daño moral que habéis ocasionado a CCOO, sus afiliados y a los miles de militantes que día a día se esfuerzan, en los centros de trabajo, por conseguir mejores condiciones laborales para los trabajadores a los que representan.

Con vuestra actitud habéis introducido la desconfianza de los trabajadores frente al sindicato. Porque ¿Que confianza se puede tener hacia unos dirigentes que sucumben ante la tentación de unas tarjetas de crédito opacas? ¿Os imagináis que es lo que se estarán preguntando en estos momentos millones de trabajadores? Pues sencillamente en que habréis cedido a cambio de esas negras tarjetas. Yo no se si habéis cedido en algo. Si a cambio de esas tarjetas habéis hecho dejación de vuestras obligaciones y responsabilidades para con los trabajadores. Lo que si se es que algunos de vosotros habéis apoyado a Blesa y su gestión incluso en contra de la opinión del sindicato. Lo que no podéis evitar es que un sector de los afiliados, los trabajadores y la ciudadanía en general piense que el sindicato esta lleno de corruptos que traicionan a los trabajadores.

Todos erais lideres sindicales en los que los afiliados al sindicato y los trabajadores habían puesto su confianza. Precisamente por eso vuestra responsabilidad es mayor, porque un líder sindical debe ser ejemplo de honestidad, dignidad y ética, debe ser un referente hacia el resto de los militantes, los afiliados y trabajadores. Los miles de militantes y delegados sindicales que cada día dan lo mejor de cada uno en defensa de los interés de la trabajadores, hoy están, estamos, abochornados con vuestra deshonesta actitud en una institución en la que representabais a CCOO.

Con esa actitud habéis hecho un daño irreparable al sindicato y a esos miles de militantes y delegados/as sindicales que se parten la cara día a día para conseguir mejoras laborales y defender a sus compañeros  de esta carril patronal que padecemos. Toda su labor se va a ver puesta en cuestión y dificultada por culpa de vuestra inmoral  y poco ética actitud.
 
Además carecéis de justificación alguna. Porque aún en el hipotético caso de ser cierta la justificación que algunos habéis esgrimido, al igual que algunos directivos de Caja Madrid, de que la tarjeta black era en realidad un "complemento salarial", eso no es ninguna justificación. Vosotros no necesitabais ningún sobresueldo porque os pagaba el sindicato u os pagaba vuestra empresa, en el caso de estar liberados. Por otro lado ya percibíais las dietas por asistencia a los consejos de administración. Vosotros no representabais a Fulanito de Tal, o sea a vosotros mismos. Representabais a CCOO, a sus afiliados y a los trabajadores que habían depositado la confianza en nosotros en las elecciones sindicales. Aceptasteis ese representación de manera voluntaria, por vuestro compromiso de lucha sindical.  Y para eso no necesitabais ser recompensados con un sobresueldo. Algo ilícito debería haber en ello cuando ocultasteis esta circunstancia al sindicato. ¿Cómo no va ser lógico que los trabajadores piensen que con esas tarjetas se compraban voluntades y/o silencios? 
 
Habéis metido en un gran problema al sindicato, en el problema de la corrupción, en el problema de que todos son iguales y de esta manera no solo desprestigiáis a CCOO, sino al conjunto del movimiento obrero y sindical. ¡Como se deben de estar frotando las manos algunos oportunistas! Pero con ser un grave problema, el sindicato tiene otro problema: la respuesta del sindicato ante vuestras corruptelas. El sindicato, CCOO, tiene que ser inflexible y absolutamente intransigente con vuestra actitud. En el sindicato no caben los corruptos y por eso la respuesta debe ser contundente, porque es la credibilidad y la honestidad del sindicato la que está en juego. Aunque doloroso es admisible la exigencia de corruptos en las organizaciones, lo que es inadmisible es justificarlos o mirar hacia otro lado.
 
Pero si habéis metido al sindicato en un grave problema, vosotros también os habéis creado otro grave problema. Un problema con la justicia, porque habéis sido colaboradores y/participes de un delito, de un delito fiscal. La opacidad de estas tarjetas estaba prevista para evitar cumplir con las respectivas obligaciones fiscales, lo que podría constituir fraude fiscal. Si eso es así, yo espero que caiga sobre vosotros todo el peso de la ley.
 
Y también espero que a la dirección confederal de CCOO no le tiemble la mano a la hora de adoptar las decisiones pertinentes, porque la mancha que habéis ocasionado a Comisiones Obreras solo se quita con una buena limpieza (de corruptos).

Salud, República y Socialismo.

2 comentarios:

Jesús Herrera Peña dijo...

No te enfangues ni obceques con tus indignos compañeros.
He meditado un poquito sobre ese fenómeno.
Todos tenemos un precio.
Si a mí me dan una tarjeta mágica y me prometen que puedo gastar lo que quiera, me mentalizan que es para compensar mis gastos de representación y/o me prometen que no se enterará nadie... (no sé decirte cuál sería mi actitud. Me temo lo mejor).
Hay corruptos porque hay corruptores.
Corruptores muy poderosos que te ofrecen y te ofrecen y te ofrecen..., hasta que cedas y les declares urbanizables aquellos terrenitos.
Si fuera verdad que todos tenemos un precio (y yo lo creo a pie_juntillas) no hay remedio. Todo radica en cuánta sea la cantidad que está dispuesto a ofrecerte el corruptor de turno.
Y algunos aceptan "donativos" de poderosas empresas porque su conciencia queda limpia: Lo recaudan para engrosar los fondos de su partido. Y un buen día, se dan cuenta de que lo que creían que eran "los fondos de su partido", en realidad son los fondos de las faltriqueras ocultas de sus dirigentes.
Que no, Antonio. Que a eso le pasa lo mismito que a la jodienda: Que no tiene enmienda.

Y ahora ya que me despido, acéptame que te plantee una ecuación matemática:
corrupto es a prostituta como corruptor es a cliente del burdel

Antonio Rodriguez dijo...

Yo creo que en la historia ha habido ejemplos de gentes incorruptible. Ahí tienes a Marcelino Camacho.
Y cuando una persona es referente de algo, como son los lideres sindicales o políticos, deben tener en alta valía la honestidad y sino, puerta.
Salud, República y Socialismo.

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