lunes, 14 de abril de 2014

14 de abril, más cerca la III República

Comenzaba mi artículo del año pasado diciendo que "la monarquía se encuentra con el menor respaldo desde su proclamación en 1975". Pues estamos de enhorabuena, porque el desprestigio de la monarquía española no para de ir en aumento.

Hoy decir monarquía es sinónimo de corrupción, de abusos, de sospechosas complicidades en el 23F, de opacidad, de comportamientos deshonestos, de amistades peligrosas, de prepotencias, de defensores y justificadores de injusticias sociales y sobre todo de estar al margen de la realidad social de este país. 

Por eso los partidos monárquicos, P.P. y PSOE, se empeñan en engrandecer la figura de un monarca que ni estuvo, ni está a la altura de las circunstancias sociales y políticas de España y los españoles. Aprovechan cualquier circunstancia para ponerle unas medallas que no se ha ganado.

Insistir en que fue el artífice de la transición democrática y el garante de la democracia en la infauctuosa noche del 23F, es simplemente querer reescribir la historia y ningunear la memoria de los miles de hombres y mujeres que con su esfuerzo, su lucha y su sacrificio forzaron la transición de la dictadura franquista a esta democracia imperfecta que disfrutamos o padecemos.

Hoy 83 años después de la instauración de la  II República es necesario más que nunca un nuevo proceso constituyente. Un proceso constituyente que nos permita decidir sobre el modelo de estado y que ponga las instituciones, la política y la economía  al servicio de la ciudadanía y no la ciudadanía al servicio de los mercados como han llevado a cabo P.P. y PSOE con la modificación del articulo 135 de la constitución.

Porque un simple cambio en el modelo de estado no es suficiente. Una república vacía de contenido o con los contenidos actuales de nuestra constitución, solo serviría para cambiar el modo de elección del jefe del estado. Los trabajadores, las clases populares, seguiríamos padeciendo las políticas regresivas de los gobernantes de turno. Hay que hacer que los derechos fundamentales de las personas sean inviolables y accesibles para todas la ciudadanía. El derecho al trabajo, a la educación, a la salud, a la vivienda, a la jubilación digna, en definitiva al bienestar social y a los derechos civiles como la manifestaciones y la libertad de expresión, no tienen que ser solo una mercancía con la que comerciar, tal como está haciendo el Partido Popular en estos momentos y también hicieron gobierno anteriores del P.P. y PSOE.
 

Y hemos de empezar por decir basta en las próximas elecciones europeas a aquellas opciones políticas que son responsables de la miseria que padecen millones de españoles como consecuencia de los recortes sociales, laborales y políticos llevados a acabo con la escusa de la crisis económica. Solo así la instauración de la III República estará mucho más cerca.

Hoy más que otros días,

Salud, República y Socialismo.

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