domingo, 22 de enero de 2017

Comienza la Trumpgedia

¿Se repite la historia? El incremento de los populismos de derecha y las opciones de corte fascista están comenzando a ser preocupantes. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca no hace si no confirmarlo.

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU es una tragedia. Una tragedia que puede tener graves consecuencia no solo para los EEUU sino también para el resto del mundo. Que un paranoico populista, de corte fascistoide, homófono, misógino, ultranacionalista (EEUU lo primero), chulesco, provocador, represor de la prensa y un largo etcétera sea quien dirija la política de la primera potencia mundial, no puede tener buenas consecuencias.

Pero cuando esto ocurre es porque los problemas básicos de la ciudadania de a pie son olvidados por los políticos que tienen que resolverlos. Los votantes de EEUU, equivocadamente o no, entre lo malo y lo peor, eligieron lo peor. Ahora durante cuatro años pagarán las consecuencias y el resto del mundo también.

Ya se va a notar porque el gobierno de los multimillonarios empieza a ajustar las cuentas a los desfavorecidos. Lo primero que ha hecho Trump es ordenar el inició del desmantelamiento del sistema de salud aprobado por Obama y que beneficiaba a los 50 millones de estadounidense más pobres. A partir de ahora vendrán los recortes de los derechos civiles  y sociales y para compensar la bajada de impuestos  a los más ricos y los poderosos. En definitiva serán la mayoría de los que con su voto han aupado a Trump a la presidencia de los EEUU, los que más van a sufrir las consecuencias de su decisión. 

La prensa también  va a están en el ojo del huracán de Trump a la que acusa de ser la responsable se todos sus males. Es muy preocupante ver como decide quien pregunta y quien no en las ruedas de prensa, como manda callar a quienes cuestionan sus proclamas y como acusa de manipular sus esabruptos. Que tenga cuidado porque no es el primer presiende que ha caído por la acción de la prensa. Ponerse a toda laprensa en contra no es nada bueno. Esto puede ser el principio del fin de su pase por la política. 

Trump es un presidente ilegitimo, producto no solo de la desafeccion de los votantes  sino del deficit democratrico que padecen todos los ciudadanos de EEUU. No es posible seguir aplicando, en pleno siglo XXI, un sistema electoral hecho para la situación social de hace más de 200 años. Un sistema electoral que posibilita que a veces quien menos votos obtiene es elegido presidente. Sucedió con Al Gore y ha vuelto a suceder con Trump, a quien Hillary Clinton sacó casi 3 millones más de votos populares. Un sistema electoral donde votar no es un derecho sino una mercancía que se compra es un sistema que tiene un evidente deficit de derechos políticos. De esta manera los más necesitados, los desposeidos del sistema, son marginados e impedidos para votar por no poder pagarse el derecho al voto. Y es ilegitimo también porque ha sido ayudado por los servicios secretos de otro país para que ganara las elecciones. Aunque de esto sepan mucho los servicios secretos de EEUU, por su injerencia en los procesos electorales de otros países.

Los gobiernos  y los organismos internacionales (FMI, Banco Mundial,...) deben tomar buen nota del fenómeno Trump. Ya sabemos a lo que conducen las políticas ultraliberales impuestas a los más desfavorecidos para salir de la crisis económica, al hartazgo de los políticos tradicionales. Esto es el caldo de cultivo de los populismos y la llegada de los Trumps, los Le Pens, etc. Políticos oportunistas qué explotan en su favor la miseria de la ciudadanía, para luego endurecer las políticas que decían combatir.  

Lo que comenzó siendo una comedia, un tipejo que hacía gracia por las tonterías que decía, puede terminar en tragedia si se empeña en poner en práctica todas esas tonterías. Esperemos que la reacción social que hoy existe en los EEUU contra Donald Trump no se pare, si no que vaya creciendo. Porque es la única forma de frenar las devastadoras políticas que para no solo los estadounidenses, sino para la humanidad quiere imponer ese populista fascistoide. Porque que pretender controlar y silenciar a la prensa es simplemente ser un fascista.

Impidamos entre todos que la historia no se repita, porque si no, que se pare el mundo que  yo me quiero bajar.

Salud, República y Socialismo

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