jueves, 29 de diciembre de 2016

La salud primero, Sra. Aguirre

Hoy en Madrid ha habido restricciones de trafico por culpa de la contaminación atmosférica. Esta hipócrita derecha que sufrimos en todos los lugares de esta España nuestra se ha echado en tromba contra la medida y la alcaldesa de Madrid.

Esperanza Aguirre representa la genuina y rancia hipocresía del Partido Popular. Una hipocresía que les lleva a pensar que las normas son para cumplirlas, pero solo si son impuestas por el Partido Popular. De lo contrario son mamandurrias, ocurrencias o medidas ideológicas.

Cuando Esperanza está en campaña, "las ordenanzas están para cumplirse" y si hay que prohibir la circulación de vehículos por alta contaminación, pues se prohibe. Pero cuando se convierte en azote del gobierno municipal entonces son medidas ideologías que solo tienen por objeto fastidiar a la ciudadanía. El problema es que lleva razón, en lo de medidas ideológicas. Porque mientras que desde la derecha se prioriza, ideológicamente; lo privado sobre lo publico, el abuso del coche privado sobre la salud de la ciudadania; desde la izquierda se prioriza; ideológicamente; lo público sobre lo privado y el derecho a la salud sobre el derecho a la circulación de los coches privados.


Lo mismo pasa con las mamandurrias. Si se trata de subsidios o ayudas a los más necesitados hay que eliminar las mamandurrias, pero si se trata de las millonarias subvenciones que recibe su conyugue entonces la cosa cambia y son perfectamente legitimas. Aunque el susodicho invierta también millones en especular en la bolsa.

La cuestión es que estamos ante un problema de salud pública. La contaminación atmosférica no es aséptica. Causa enfermedades graves y la muerte de muchas personas. Por tanto, ideológicamente, hay que dar prioridad a la salud de las personas en vez de a la movilidad de las personas. Aunque lógicamente limitar el uso de vehículo privado no es la solución definitiva para eliminar la contaminación atmosférica. Eso es solo luchar contra los efectos, no contra las causas. Y las causas son el facilitar, hasta ahora, el uso del transporte privado frente al público, la falta de aparcamientos disuasorios, la no subvención del acceso a los vehículos no contaminantes, la política del gobierno de favorecer las energías contaminantes frente a las renovables y no contaminantes, el no hacer las ciudades mas humanas, amigables y mas peatonales, no recuperar espacios públicos para las personas en detrimendo de los vehículos, etc. 

Y para ocurrencias las de Gallardon y Botella. Como poner las estaciones medidoras en sitios donde no había contaminación o hacer caso omiso de las recomendaciones de la UE o incluso de sus sanciones o poner unos indices de contaminación tan elevados que nunca saltaban las alarmas a pesar de la negrura de la boina de contaminación. Eso si que eran ocurrencias. En aquella época muchos días de invierno yo no conseguía ver las torres de Castellana de lo densa que era la boina; hoy, desde el mismo lugar, la he podido ver durante todo el día. El por qué? muy sencillo, las ocurrencias de Galardón y Botella.

Estoy convencido que la solución a los problemas de la contaminación no está en la limitación del vehículo privado. Es una medida más que con ella solo se parchean los efectos de la contaminación. Pero al menos se pone en primer lugar el derecho a la salud de las personas y no el derecho a la movilidad de las personas. Ya es un paso aunque haya que seguir trabajando por combatir las causas de la contaminación atmosferica.

Salud, República y Socialismo.

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