miércoles, 25 de marzo de 2015

El PP no asume sus resultados

El PP hace lo que el avestruz, esconder la cabeza en un hoyo para no ver la realidad de lo que le rodea. Pues nada que sigan en su error, antes se darán el gran batacazo.

Mariano Rajoy, lo quiera o no, es el gran perdedor de las elecciones andaluzas, es el responsable de la derrota de su delfín en Andalucía . Juan Manuel Moreno Bonilla fue su gran apuesta, el resultado de su gran pedazo. Le encumbró y le ha llevado de la mano por las principales ciudades andaluzas. Pero además quiso vender su nefasta política económica y social con el bálsamo de fierabrás que lo soluciona todo e intentar ganar con ello las elecciones andaluzas. Resulta que ese bálsamo no solo no soluciona cosa alguna, sino que es la razón de todos los males que sufrimos los españoles de a pie. Como no podía ser de otra manera los andaluces no se han dejado seducir por esos cantos de sirenas populares y han mandado a Rajoy, a Juanma y al PP al lugar que se merecen y del que no deberían salir nunca jamás, por el bien de todos los ciudadanos de a pie, la oposición política.

Rajoy, en estado puro, ni se inmuta ni se le mueve un solo músculo, la procesión debe ir por dentro. Todo lo fía a esa hipotética, yo diría ficticia, recuperación y a ese fatalismo suyo que dice que el tiempo todo locura. Una recuperación que ni está ni se la espera, al menos para esos muchos millones de españoles damnificados por las políticas de recortes de Rajoy y el Partido Popular. Esos españoles se han cansado de esperar y lo primero que han hecho es retirar la confianza a quienes les han estado puteando durante este negro trienio. Ese camino solo se transita de derrota en derrota hasta la hecatombe final.

Pero hay dirigentes que justifican la derrota pepera con los más absurdos de los argumentos. El que se ha llevado la palma entre todos ellos es el vicesecretario de Organización del PP, Carlos Floriano. Entre sus perlas quiero destacar dos que demuestran la incultura política de este personaje.

La primera de ellas dice: "no somos perfectos, si lo fuéramos seríamos de izquierdas". No se trata de ser perfecto o no. La cuestión radica es que desde una verdadera posición de izquierdas, la crisis económica no se hubiera transitado como lo ha hecho el PP. La crisis no habría servido de excusa para incrementar la brecha de la desigualdad social, sino para los que más tienen y fueron mas responsables de la crisis, hubieran soportado un mayor sacrificio que los más necesitados de la sociedad.  

En la segunda afirma: “Vivimos una época en la que surgen nuevos partidos y eso nos afecta. Somos los mismos diputados en el parlamento andaluz y ahora se dividen entre más”. Esta afirmación solo implica el limitado conocimiento que tiene este personaje de la ciencia política. Los partidos no tienen una cuota fija de representación garantizada. Se la tienen que ganar con su gestión, su tarea de oposición o las expectativas que generen las nuevas organizaciones. Su afirmación choca con los resultados del PSOE, a no ser que sus diputados estuvieran exentos de entrar en el reparto. En fin majaderías de quienes no quieren asumir su fracaso.

Y hay hasta dirigentes populares que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, cómo la lideresa Esperanza Aguirre que no tiene el más mínimo pudor en decir que “Moreno no superó el estigma de ser designado a dedo”. Ahora va a resultar que la lideresa fue elegida en unas primarias internas. Y nosotros sin enterarnos. El problema es que a la Esperanza lo que verdaderamente le pone es la democracia orgánica, la misma que al dictador. Ella no entiende que Moreno no haya superado el estigma de haber sido designado a dedo, porque a ella le da igual como la elijan, lo importante es que ella sea la elegida. Su ética política esta tan por los suelos que se extraña que otros no puedan sentirse a gusto por ser designados a dedo.

No asumir los fracasos solo lleva a seguir por la misma senda, lo que les llevará a otros fracasos. Mientras que no analicen que las reales razones de sus fracasos están las políticas de ajustes y recortes económicos, sociales y políticos impuestos a los mas desfavorecidos de la sociedad, con la excusa de la crisis económica y por otra lado por el lodazal de corrupción que les cubre; seguirán yendo de fracaso en fracaso hasta la derrota final. Pero no levantemos mucho la voz a ver si no se enteran hasta pasadas las próximas elecciones legislativas, porque entonces ya sería demasiado tarde.
 
Salud, República y Socialismo.

1 comentario:

Jesús Esteve Yagüe dijo...

Muy de acuerdo con lo de asumir los fracasos. Es algo que no hace ningún partido por miedo a mostrar debilidad, pero yo creo que les beneficiaria hacerlo, demostrarian mas credibilidad ante sus votantes al asumir sus errores y mostrar capacidad crítica para mejorar.

Muchas veces tratan a la poblacion como si fuesemos medio tontos, y se equivocan.

Saludos!

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