miércoles, 14 de mayo de 2014

Basta ya de manipular politicamente un crimen

Un asesinato es un asesinato. Condenable y perseguirle por la justicia, pero nada más. Que una  persona sea asesinada  por una venganza personal es un hecho objetivo, un delito. Que además esta persona sea un político, una política en este caso, esto solo es algo coincidente.

Pretender que, porque esta persona sea una dirigente del P.P. y hubiera acumulado hasta 13 cargos públicos en si misma, este terrible suceso tiene que tener una dimensión política, es simplemente una barbaridad y una manipulación política. Porque Isabel Carrasco no fue asesinada por ser una dirigentes del P.P., ni por acumular tantos cargos en su persona, ni por la buena o mala gestión de todos sus cargos públicos, sino por el mismo motivo que se cometen muchos crímenes en este país: por venganzas y rencillas personales. Y por por ese tipo de asesinatos, por muy censurables que sean, no se paralizan las campañas electorales ni se monta el circo informativo que se lleva montando desde que sucedió el luctuoso suceso.

¿Acaso ese crimen tiene mayor dimensión humana que cualquiera de los decenas de asesinatos por violencia de genero que se comenten todos los años en España? ¿Se paraliza la vida política cada vez que un degenerado mata a su pareja o expareja? A lo sumo se guardan unos minutos de silencio en algunas instituciones públicas del estado.  Por eso no estoy de acuerdo que la campaña electoral se haya suspendido por un crimen que no tiene connotaciones políticas. Para mi es tan solo una manipulación política de los grandes partidos (P.P. y PSOE) a los que les interesa una campaña electoral de nivel bajo y en la que han caído otros partidos minoritarios entre ellos el mio, IU.

Lo que ya colma todo lo soportable es la pretensión del ministro del interior, Jorge Fernández Diaz, de criminalizar y perseguir de oficio, en las redes sociales, a quienes se hayan pasado en sus comentarios sobre el asesinato de Isabel Carrasco. Un ministro que pretende perseguir de oficio calumnias, injurias y/o ofensas hacia las personas, no debería ser ministro,  porque estos casos solo son perseguirles bajo denuncia previa. No parece que, hasta el momento, ningún familiar de la asesinada haya puesto denuncia alguna. Si Jorge Fernández Diaz es tan ignorante no puede ser ministro.

Ni siquiera la Policía Nacional considera que estas actuaciones tengan la consideración de delito. Esto es lo que se manifiesta en el Twitter oficial de la Policía Nacional: "es una mezquindad, una idiotez, pero NO ES DELITO".


La obsesión represiva de este ministro hacia todo lo que no controla es alarmante. Cualquier cosa le vale para intentar recortar la libertad de expresión de la ciudadanía. Pero no parece molestarle lo más mínimo la acusaciones que se hacen desde determinados medios de comunicación de que los escraches están detrás de este asesinato. Solo se entiende las declaraciones del ministro como una excusa para justificar una nueva mordaza a la libertad de expresión y sobre todo la libertad de expresión en las redes sociales, porque son consciente, en el P.P., el poder que estas redes tienen para contrarrestar lo nefasto de su política económica y social.

Dice Fernadez Diaz que hay que investigar "a los bocazas de las redes sociales" y "limpiar las redes de indeseables". Bocazas y e indeseables son también todos aquellos que manipulan un crimen por venganza, totalmente condenable, con el objetivo político de influir en una campaña electoral. A ver si la próxima vez que se asesina a una mujer por violencia de genero se le da la cobertura informativa que se está dando de este asesinato.

Salud, República y Socialismo.

lunes, 12 de mayo de 2014

La burrada de la semana, José Vicente González


No se si es que será una norma de los empresarios españoles decir de vez en cuando una barbaridad, pero lo cierto es que no pasa semana  en que alguno de ellos no cometa un desliz. Esta semana le ha tocado a José Vicente González, presidente de la patronal valenciana.

Para este empresario ante la situación de desempleo que padece España "no estamos para ponernos exquisitos", o lo que es lo mismo hay que aceptar lo que nos echen los empresarios.  según él en España no existen "ni el empleo basura ni los salarios basura". Esto debe ser una invención de los trabajadores que son unos tiquismiquis y solo aceptan trabajos de nuevos ricos.
 
Decir que en este país no existen "ni el empleo basura ni los salarios basura" es simplemente desconocer la realidad mercado laboral español. Desconocer, o no querer reconocer,  que  en este país se contrata a tiempo parcial y se exige trabajar a tiempo completo, que multitud de horas extras no se pagan, que exigen los falsos autónomos, que se cobra por debajo del SMI, que se contrata por días e incluso por horas, que se trabaja sin seguridad social, que a las mujeres se les despiden por quedarse embarazadas y un sinfín de anomalías más. Eso se mire como se mire es simplemente empleo y salario basura.
 

 
Ponerse esquisito como dice el responsable de la patronal valenciana es simplemente exigir el cumplimiento de la constitución española, relativa a la obligación que tienen los poderes públicos de garantizar un empleo digno que posibilite un salario digno y una vida digna. La realidad actual es que tener un empleo no es garantía de estar fuera del umbral de la pobreza, porque gracias a la reforma laboral del Partido Popular muchos salarios no permiten llegar ni a mediados de mes y con unas condiciones laborales y de seguridad, propias mas del siglo XIX que del siglo XXI.
 
Los empresarios deberían entender que al igual que ellos exigen una profesionalidad adecuada a sus trabajadores, estos tienen el derecho de tener una contraprestación económica que les permita esa vida digna a la que tienen derecho. Porque sino, se degrada el sentido del trabajo. El acceso a un trabajo no puede se bajo cualquier condición, porque si un empresario no es capaz de dar un salario digno a cambio de un trabajo digno, es posible que lo que no sea viable sea la propia empresa. No puede mantenerse el enriquecimiento empresarial y la supervivencia de la empresa bajo condiciones laborales cuasi feudales. El trabajo tiene que tener también una función social, que es la de procurar el bienestar de los trabajadores.
 
Pero claro todos estos conceptos  parecen  parece que les vienen grandes a la mayoría de los empresarios españoles, que solo piensan en su lucro personal y al precio que sea. Aunque este sea el condenar a la miseria y a la explotación a sus trabajadores. Se olvidan  que el feudalismo hace ya muchos siglos que se acabó.
 
Salud, República y Socialismo.  

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