viernes, 15 de agosto de 2014

La iglesia despide, los españoles pagamos

La iglesia católica española se cree casi con derecho de pernada, algunos de sus miembros ya lo ejercitan. Y en materia de su adoctrinamiento religioso en las escuelas públicas su actitudes son cuasi feudal.
 
Viene este comentario por la noticia aparecida estos días ante la pretensión de la diócesis de Canarias de vetar a un profesor de religión, un ex sacerdote, por haberse declarado homosexual y haber cometido la herejía de casarse con su pareja.
 
No se que tendrá que ver con ser homosexual, machote, afeminado, machista o fundamentalista para ser un buen enseñante. Pero con la iglesia hemos topado, amigo Sancho. Se creen, y lo peor es que se lo permiten, que ellos, son los guardianes de las competencia de unos adoctrinadores que son pagados con dinero público. Porque ellos eligen y ellos destituyen, pero los platos rotos los pagamos todos los españoles, católicos o no, a través de los impuestos de todos.
 
Pero esto no es una responsabilidad exclusiva del Partido Popular, que también. El PSOE tiene tanta o más responsabilidad que el PP. Ya sabemos lo que es el PP, un partido descaradamente confesional que se arrodilla ante la jerarquía de la iglesia católica. Pero el PSOE que se considera confesional, de boquilla, no ha movido ni una ceja para reducir los privilegios de esta secta. En los casi 8 años de gobierno del ZP, el PSOE le ha tenido a la iglesia católica más miedo que a un nublado. El colmo fue que para evitarse enfrentamiento se guardó en el cajón del olvido la tan necesaria ley de libertad religiosa, que recortara los abusivos privilegios de la iglesia católica.
 
Ahora sí, en la oposición y cuando ven que van en caída libre, recuperan su teórica aconfesionalidad del estado y amenazan con denunciar el concordato con  el Vaticano, si los  españoles somos comprensivos y le devolvemos el poder de nuevo. Eso solo tiene un nombre: oportunismo político. No hacer lo que pudieron hacer cuando gobernaron y prometerlo cuando no tienen oportunidad de llevarlo a cabo. Luego se si recuperan el poder puede haber, de nuevo, circunstancias eximentes.
 
Todos estos anacronismos son consecuencia de la falta de conexión de los grandes partidos y de los partidos confesionales con la sociedad civil, que anteponen la defensa de unos valores que pertenecen a la esfera exclusiva de lo privado y lo elevan a la categoría de estado. Es ni mas ni memos que pretender imponer un totalitarismo religioso al conjunto de la sociedad que nl participa de esas mismas creencias. Guardando las distancias es lo mismo que hacen los fundamentalistas de otras religiones, aunque allí lo hagan con la fuerza de las armas.
 
El problema de fondo es que la sociedad no debe ser obligada a pagar las creencias religiosas de una parte de la sociedad y mucho menos que ellos decidan el como, el quien y el cuando y que el resto de los españoles les paguemos sus creencias.  ¿No tienen sus iglesias, sus mezquitas o sus sinagogas? Pues esos deberían ser los lugares donde desarrollen su adoctrinamiento y su proselitismo. Y que cada cual se rasque su bolsillo para lograr su objetivo religioso. Entonces si estarían legitimados para decidir, contratar y despedir a las personas que ellos consideren o no competentes o idóneos para sus objetivos. Todo lo demás no es más que jugar con las cartas marcadas.
 
Salud, República y Socialismo.

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