jueves, 11 de septiembre de 2008

7 X 5 = 35. El otro aniversario del 11S

Hoy se celebran varios e importantes aniversarios. Uno festivo como la Diada de Catalunya otro triste como el 7º aniversario del atentado terrorista sobre las Torres Gemelas de Nueva York y otro también triste y además casi olvidado, el golpe de estado de Pinochet que significó el derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular y el asesinato de Salvador Allende hace 35 años.

El gobierno de la Unidad Popular fue la esperanza de millones de chilenos que esperaban conseguir un mejor futuro, después de muchos años de gobiernos de la derecha. Este fue, desde el primer momento visto con malos ojos no solo por la burguesía chilena sino también por los EE.UU. que veía como en su patio trasero se instauraba la primera experiencia socialista por medios democráticos.

Para los EE.UU. fue demasiado la insolencia de Salvador Allende, en su discurso en la ONU el 4 de noviembre de 1972. "Todos los pueblos al sur del río Bravo se unen para decir basta". Con esto pretendía poner en evidencia la permanente intromisión de las grandes multinacionales estadounidenses en la vida política de Sudamérica. A partir de ahí Richard Nixon y Henri Kissinguer, Presidente y Secretario de Estado USA respectivamente, se tomaron como objetivo el derrumbamiento del gobierno de la Unidad Popular.

La CIA intervino en Chile preparando huelgas corporativas como las del transporte, coordinaron los movimientos de los golpistas y el 11 de septiembre de 1973 dieron la orden de iniciar el golpe militar que duraría 16 años. Con el adiestramiento de asesores norteamericanos se iniciaron 16 años de represión política, de asesinatos de torturas, de desaparecidos, de exilio y de desmantelamiento de la estructura económica, política y social de Chile.

Para eso los EE:UU. hicieron de Chile el laboratorio del ultraliberalismo económico y social, en el que ensayaron Milton Friedman y sus Chicago’s Boys. Para desarrollar sus teorías ultraliberadoras, Milton Friedman, necesitaba una situación política de represión, ausencia de libertad tanto sindical como política y de expresión. Sobre estas bases desarrolló sus teorías desmantelando todo lo público, elevando el nivel de pobreza hasta el 49% de la población y creando un ejército de parados con el que los poderes económicos podían garantizarse una mano de obra sumamente barata y dócil.

Triste este 11 de septiembre no solo por los hechos de la Torres Gemelas y Chile sino porque pone en evidencia el lado más oscuro del país que pretende ser la democracia más avanzada del planeta. Un país que quiere dar lecciones de democracia, pero no respeta los derechos humanos ni dentro ni fuera de sus fronteras, que invade países (Granada, Panamá, Irak,…) o promueve levantamientos militares como el de Chile; en nombre de la libertad y la democracia.

Por eso, para mi, tiene más valor el recuerdo de Salvador Allende y la Unidad Popular que sucumbieron por querer construir un mundo mejor para sus conciudadanos y revelarse contra aquellos que les consideraban su patio trasero y por tanto se creían en el derecho de hacer en él lo que les diera la gana. El ejemplo de Chile debe servir para demostrar que es posible llegar a sociedades más democráticas, igualitarias y progresistas por métodos pacíficos como ya lo están experimentando, de nuevo, en el área sudamericana.

Os dejo tres regalos uno a Pablo Milanes con su “Yo pisaré las calles nuevamente”

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El último discurso de Salvador Allende, antes de ser asesinado. Porque da igual que, como dicen algunos, se suicidara; los responsables de su muerte fueron Richard Nixon y Henri Kissinguer


Y las últimas palabras de su discurso:

“El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

Hermosas palabras.


Salud, República y Socialismo.

6 comentarios:

fritus dijo...

Duante años me he imaginado como debieron ser los momentos que pasó ese 11 de septiembre, encerrado en el Palacio de la Moneda, el presidente electo de Chile,armas en mano...si ha habido un hombre convencido de que lo que hacía era justo, y lo era...fue Don Salvador Allende...yo tenía tan sólo 4 años cuándo esto pasó, pero en casa, sobretodo, mi hermana 10 años mayor, me contó su visión de lo sucedido años más tarde, y también me puso, muchas veces, aquellos preciosos discos de Víctor Jara, el cantautor al que arrancaron las manos, y Quilapayún, que muchos años más tarde no puedo evitar volver a oír sin emocionarme.

Desde luego el sacrificio de Allende, y de los que en el tristemente famoso período posterior ....miles de personas, desaparecidos, torturados, que en algunos casos, fueron lanzados al oceano helado desde aviones en la sinistra operación Cóndor orquestada conjuntamente con USA y sus siniestras dictaduras vecinas, ni ha sido en vano ni puede quedar en el olvido, y emociona también tu emotivo recuerdo, Antonio...en, esto, como en tantas cosas, ojala los chilenos tuvieran tantos productores de Hollywood como tienen los judíos. Porque el nivel de bajeza humana de los enemigos de Allende fue nazi.

Un abrazo

RGAlmazán dijo...

Hermos coincidido en esta entrada. O sea que lo que pienso ya lo sabes y está escrito en Kabila.
Efectivamente, el 11/9/73 fue una fecha muy triste para todos. Emblemática diría. Y hoy casi olvidada.

Salud y República

Euphorbia dijo...

Y Pinochet consiguió morir en la cama cuando tendría que haberse podrido en la carcel: su escaqueo fue una derrota de la justicia.

Martine dijo...

Sí Euphorbia, eso es lo triste, pudiendo haberlo metido entre rejas... salió con la suya...

Igual que nuestro criminal caudillo, en la cama...

Y tantos muertos y desaparecidos , esperando las familias de aquí y de allí darles un último homenaje...

Un beso...emocionado...

Antonio Rodriguez dijo...

Daniel
Pues yo ya tenía 21 años y se vivió todo eso de otra manera. La trágica muerte de Víctor Jara y los conciertos de Quilapayun y de Inti Ilimani eran también un símbolo de la lucha por nuestra libertad, pues estábamos en el inicio de la transición. Y también el cine. Películas como “Llueve sobre Santiago” o “Missing” de Jack Lemon eran de obligado visionado.
Rafa
Poco hay que decir porque coincidimos plenamente.
Euphorbia
Murió en la cama, pero no se fue de rositas. Gracias a Garzón sus últimos años no estuvieron exentos de penalidades. Para una persona como Pinochet pasar sus últimos días entre juicios y arrestos domiciliarios tuvo que ser humillante. Hubiese sido mejor que la justicia lo hubiese condenado, pero al menos queda el consuelo de que se vió perseguido por ella.
Selma
Nuestro dictador si que se fue de rositas, se murió sin siquiera se le echara del poder. Y allí al menos se ha juzgado a una parte de los responsables de los crímenes y aquí hasta el P.P. se opone a que se dignifique a las victimas de la dictadura.
Salud, República y Socialismo

Antonio Rodriguez dijo...

María
Hay ciertos aniversarios que a la prensa no le interesa recordar, unos por la vergüenza que representa la connivencia de EE.UU. con el golpe y otros por no recordar el progreso social que representaba Salvador Allende y la Unidad Popular.
Salud, República y Socialismo

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